Rodolfo Villarreal Ríos
Estamos ciertos de que a estas alturas el tópico luce ya muy lejano. Sin embargo, la semana anterior, hicimos el compromiso con usted, lector amable, de que le comentaríamos acerca de la forma en que se celebró la primera festividad del 10 de mayo en Mexico. Partamos a la anécdota.
Como era de esperarse, el 11 de mayo de 1922, la nota principal, en el diario capitalino Excélsior, estaba dedicada a la respuesta que tuvo la convocatoria que había lanzado en abril de ese año. En la primera plana, el encabezado se leía: “En toda la república se rindió el día de ayer un férvido homenaje de amor y gratitud a las madres mexicanas”. La reseña iniciaba apuntando: “El día de ayer puede considerarse, dentro de la vida social de nuestra patria, como una fecha inolvidable que encierra la iniciación de la más noble y desinteresada idea ética y sentimental. ¡La glorificación de las Madres mexicanas!”
Lo que seguía es demasiado amelcochado y de plano evitamos reproducirlo. Una vez derrochado el almíbar, se indicaba que “esa glorificación… tiene en el fondo un significado más trascendental, pues responde a la necesidad cada vez más urgente de detener el avance disolvente que amenaza desintegrar las sociedades modernas”. El redactor de la nota estaba convencido de que “…el primer anhelo de salvación tiene que empezar natural y forzosamente por el hogar y por la escuela que son los primeros encargados de formar el alma y el espíritu de los niños”. Según él, la glorificación de la Madre “…será como un dique contra todas las ideas malsanas que tienden a minar la base moral de nuestro pueblo”. Pero, el preámbulo era ya largo y se requería dar cuenta de que la propuesta había sido más que exitosa.
En ese contexto, se mencionaba que “…desde que nuestro diario lanzó la iniciativa para glorificar a la Madre mexicana, casi unánimemente, la prensa de la capital y de todos los estados de la república acogió con el más grande entusiasmo nuestra idea y la secundaron en la medida de sus posibilidades”. Y para confirmar sus dichos, se lanzaron a describir lo vivido en la capital de la república.
“Desde las primeras horas de la mañana se empezó a advertir en todas las calles y avenidas principales, lo mismo que en los barrios más lejanos una animación y una alegría verdaderamente extraordinaria que fueron aumentando gradualmente en el curso del día…. Las flores se derrocharon ayer por la ciudad y los hogares, las damas llevaban fragantes ramos, los hombres una flor discreta en el ojal de la americana, las niñas portaban bouquets de lirios, de rosas y de claveles… Fue tal el derroche floral que se hizo ayer en la ciudad…que en los principales mercados y en los quioscos se vendieron de diez a doce mil pesos de flores [si consideramos que entonces las monedas tenían una buena cantidad intrínseca de plata, estamos hablando de cantidades muy considerables aún para nuestros días], habiendo llegado a alcanzar éstas precios verdaderamente excepcionales y a medio día ya se habían agotado casi en todas partes”. De una manera aparentemente cándida, se daba paso a convertir aquello en un éxito comercial.
Y ya entrados en eso de recolectar monedas, sin que mediara explicación alguna, se aparecieron “las más bellas y aristocráticas damitas de México pertenecientes a la Cruz Roja Mexicana…[quienes] demandaban un óbolo para la Cruz Roja… Todos los transeúntes eran detenidos y daban algunas monedas a cambio de un fragante clavel blanco o rojo. En muchas de las principales casas comerciales fueron instalados puestos de la Cruz Roja Mexicana que estaban atendidos por damas de nuestra más alta sociedad”. En lo de cooperar nadie se salvaba, al presidente Obregón Salido se le ocurrió transitar por la Avenida Madero y “fue verdaderamente asaltado su coche por grupos de gentiles señoritas de la Cruz Roja, primeramente, frente a El Paje, y en otra ocasión, frente a la Panadería y Dulcería El Globo.
El presidente de la república dio a las señoritas cuanto llevaba en los bolsillos”. Y así, recolectando fondos, siguieron el resto del día hasta que “durante la noche la distinguida dama doña Consuelo Thomalen de Alducin, esposa de nuestro director gerente {Rafael Alducin Bedoya] ofreció a las mencionadas damas y señoritas un té en El Globo”. Al parecer la infusión hizo las veces de bebida energizante. Al concluir la reunión, “el grupo de damas se dirigió al Frontón Nacional donde hicieron una brillante colecta entre el público que presenciaba los partidos de pelota”. Y nos quedamos sin comprender que tenía que ver el Día de las Madres con la Cruz Roja y recolectar monedas. Pero, dejemos los asuntos pecuniarios y vayamos a otros plenos de desinterés.
Nadie iba a renunciar a que el trapecio les pasara por enfrente sin colgarse de él y muchos lo hicieron. Veamos algunos ejemplos. “La Iglesia [Católica] Mexicana no podía dejar pasar inadvertida la idea de Excélsior, y su Ilustrísima y reverendísimo doctor [José] Mora y del Río, arzobispo de México, dio las licencias necesarias para que en los templos se glorificara también a las madres. En casi todos ellos hubo misas solemnes y funciones especiales habiéndose visto muy concurridos”.
En el contexto de lo anterior, diversas instancias religiosas-educativas procedieron. En la Casa del Nazaret, el encargado del colegio, doctor José Castillo y Piña…, por la mañana, después de misa, dirigió un fervorín a las educandas que habían comulgado por sus madres vivas o difuntas, exhortándolas a cumplir con el más noble de los deberes cristianos, honrar a la madre”. En la Escuela Pedro de Gante, en su calidad de capellán, el padre José Cuevas Ramírez dirigió a las estudiantes y a las familias que asisten a la capilla del Colegio un sermón ponderando la bella idea lanzada por nuestra publicación y que la sociedad entera sin distinción de credos acogió con beneplácito, y tocando las fibras más sensibles del sentimiento cristiano”. Asimismo, “se celebró misa rezada en la que comulgaron más de 500 niñas…”.
En igual forma, en el Colegio Teresiano, “por la mañana, a las siete, el prelado auxiliar de México, doctor Maximino Ruiz y Flores, celebró la misa de comunión general que las Madres Teresianas dispusieron se hiciese como la forma más cristiana de celebrar el día”. En la Academia del Verbo Encarnado, al cuidado de “monjas americanas… se celebró la misa comulgando la mayoría de las niñas asiladas en el elegante plantel [nótese como se remarcaba la diferencia de clases], dando la comunión el padre García Luna y dirigiendo un fervorín que ponía a la consideración de las niñas la sublimidad de las madres y los premios que el decálogo unió al mandato cuarto de la Ley Divina”.
Por su parte, la Union de Damas Católicas celebró “una junta a las diez horas en la Capilla de la Corte de Honor de Santa María de Guadalupe, dirigiendo la palabra el reverendo padre Leopoldo Icaza…pintando que en los tiempos de disolución el prelado mismo había aconsejado a todos los hogares cristianos celebrar este día que, de manera especial, nuestro diario pretende sea dedicado a honrar a la Madre.
Como dentro del Centro mencionado existen damas respetabilísimas que con anterioridad habían mandado felicitaciones a nuestro periódico por la idea, las frases del padre Icaza fueron acogidas con doble entusiasmo, convirtiéndose cada una de las asistentes en propagandistas de la idea lanzada por nuestra publicación”. Dado que los eventos ocurridos en los templos católicos en relación con la celebración referida fueron un éxito, el redactor expresaba que ello “demuestra…no sólo la excelencia de nuestra idea, sino que todas las clases sociales y con especialidad los católicos que forman la mayoría hagan suya nuestra idea”.
Pero no solamente los católicos se adhirieron al festejo, los miembros de las religiones protestantes, bajo el auspicio de la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes Mexicanos), celebraron en las instalaciones de esta agrupación un gran banquete en el cual, en medio de cantos, poesías y música, una dama de nombre Berta Westrup de Velasco pronunció un discurso en el cual resaltó todas las encomiendas que las madres llevaban sobre sus hombros para convertir a sus hijos fueran hombres de bien, “fuertes y sanos de cuerpo, de mente y espíritu”. Pasemos ahora a lo acontecido en el entorno de la instrucción escolar.
Dado que la fecha permitía que todos se colgaran de la liana, hizo su aparición el entonces secretario de educación, José Vasconcelos, quien para ese momento apenas portaba una de sus prendas, la de un saltimbanqui pues había sido maderista-carrancista-convencionista y, en ese momento, era obregonista. Aún le faltaba por agregar a sus virtudes las de gigolo-cristero de closet-cobarde-sinarquista-nazi.
Pero era 1922 y soñaba que engañaría a los hombres del norte para que le entregaran el poder, así que no podía dejar pasar la ocasión, ¿podríamos decir que, también, era un oportunista?, ya que “hizo suya la iniciativa de Excélsior y con ese motivo en la mayoría de las escuelas se hicieron fiestas plenas de entusiasmo y de amor. Veamos algunos ejemplos de los eventos en la capital del país y en los estados.
En uno de los jardines de niños más antiguos, Herbert Spencer, “concurrieron los pequeñines ataviados de fiesta rigurosa… tras de una serie de cantos y regocijos, los niños ofrecieron a sus mamás flores, dulces, pasteles y caricias…” Situación similar se presenció en otro kindergarten, Frobel.
En el Colegio Mexicano, ubicado en la Plaza de Miravalle, fue el que más numerosa y selecta concurrencia reunió…”. Tras de mencionar lo de los bailables y canticos de las niñas, el redactor se lanzó en busca de asegurar la chuleta y escribió: “Los niñitos Alvarito y Mayo [de apellidos Obregón Tapia] ejecutaron el clásico baile nacional vestidos de charros con donaire y gracia que les fue aplaudida” En la Escuela Hogar para señoritas Gabriela Mistral, se contó con una nutrida concurrencia lo mismo disfrutó de un “lunch” que de interpretaciones musicales ejecutadas al piano.
Para concluir, la directora del plantel “Rosario Serrano, propuso “formar una Sociedad de Madres, y que por los nobles conceptos que encierra conmovió a los asistentes profundamente”. En las Escuelas Primarias oficiales, la numero 46, al igual que en la número 9, en la número 70, lo mismo en la Escuela de Artes y Oficios, así como en la Escuela Comercial Doctor Mora, en el establecimiento de arte industrial Corregidora Domínguez, y en la Escuela Nacional de Enseñanza Doméstica, lo mismo se pronunciaron palabras sentidas en alusión a la fecha, que se interpretaban números musicales y/o entregaban presentes a las madres de los estudiantes. Demos un vistazo breve a lo ocurrido en las entidades federativas.
En Chihuahua, en el Parque Lerdo de Tejada, una banda dio una audición “acudiendo lo más granado de la mejor sociedad… el comercio de esta ciudad donó refrescos, que las más hermosas señoritas se encargaron de repartirlos…”.
En Monterrey, se celebró una función religiosa en la Catedral “organizada por el Consejo de Nuestra Señora de Monterrey, …los Caballeros de Colón, habiendo asistido miembros de todas las clases sociales…” Los regios salieron menos elitistas que los chihuahuenses.
En Jalapa, los sacerdotes… fueron los primeros en recomendar a todos los religiosos que procuraran honrar a sus respectivas madres obsequiándoles flores y si ya no las tenían; llevándoles esas flores a sus tumbas”.
En Toluca, “en todos los planteles escolares, los profesores y las profesoras [el redactor de entonces era un adelantado en eso de la inclusión] prepararon recitaciones alusivas e hicieron exhortaciones a los niños para honrar y dignificar a la madre. Los mismos alumnos de todos los cursos prepararon un trabajo manual, como demostración de cariño, acompañado ese obsequio con flores frescas”. Como dato curioso, cabe apuntar que en las escuelas particulares suspendieron clases, en las públicas no.
En San Miguel de Allende, “El Consejo San Miguel el Grande No. 2313 de los caballeros de Colón organizó una velada en el Salón de Actos de la misma sociedad”.
En Puebla, “el día de las Madres fue celebrado en todos los colegios particulares y oficiales [con] sencillas fiestas, pero que tuvieron alta calificación moral”.
En Querétaro, el director de Instrucción Pública. Ignacio L. Figueroa, dio “las ordenes respectivas para que, en cada plantel de instrucción primaria y elemental, a las nueve, el profesor diese a los alumnos una pequeña conferencia, concediéndoles asueto para que en sus respectivos hogares hiciesen alguna manifestación de cario llevando a la autora de sus días un obsequio floral”.
En el Colegio Civil del Estado, en la Escuela Normal y en la Escuela Industrial Femenina, se impartieron conferencias relacionadas con el tema central del festejo.
En Pachuca, “en todas las escuelas hubo conferencias alusivas, dadas por los maestros de acuerdo a las órdenes giradas por los directores de instrucción… Los panteones estuvieron pletóricos de concurrencia y las ofrendas flores fueron numerosísimas”. En Tulancingo, “en el templo de Los Ángeles, se ofició una misa por tres sacerdotes encabezados por el canónigo monseñor Martiniano Contreras quien pronunció un emocionante sermón, consternando al auditorio que no pudo contener las lágrimas”.
Tras de revisar la narrativa, Excélsior se mostraba muy satisfecho de los resultados que dio su iniciativa. Como se puede observar lo ocurrido en aquella ocasión primera sería el patrón de comportamiento bajo el cual habría de desarrollarse la fecha en los años venideros que llegan hasta nuestros días destacándose anualmente el incremento en la mercantilización del festejo. Pero eso no fue privativo de México, si puede servir de consuelo, en los Estados Unidos de América, quien fuera la promotora inicial de la festividad, Anna Jarvis, terminó decepcionada de su creación.
A partir de 1943 y hasta su fallecimiento, en 1948, asqueada de como su idea se transformó en un evento puramente comercial, propugnó por la desaparición del día de las Madres. Ni al norte, ni al sur del Bravo, hubo quien atendiera su petición, era mucho negocio como para dejarlo ir, así como así. En nuestra opinión, el día de las Madres hay que celebrarlo diariamente y no esperar 365 o 366 días para expresar las muestras de cariño. Pero, eso es un asunto de cada uno… vimarisch53@hotmail.com
Añadido (26.19.63) Ya que “México no cabe en un solo calendario” ¿Qué tal si de una vez los miembros de la 4-$, se congregan en Tabasco, Guerrero, Oaxaca y Chiapas para formar su republiquita monárquica en donde eduquen a sus súbditos bajo las directrices de la nueva escuela mexicana? De esa manera, no tendrán que estar sometidos a la incomprensión de tanto rejego.
Añadido (26.19.64) Lejanos quedan los tiempos en que quienes acudíamos a las escuelas de la Revolución Mexicana recibíamos educación de excelencia y se nos inculcaba el sentido de la responsabilidad, a la vez que se nos imbuía el deseo de superación. Gracias a ello, pudimos acceder a la instrucción universitaria en México y de posgrado en el extranjero. Los que hoy se van a formar en la nueva escuela mexicana a lo más que podrán aspirar será a convertirse en seres irresponsables e ignorantes esperanzados a que les arrojen un mendrugo disfrazado de dádiva gubernamental. Gran trabajo de los ministros del acordeón.
Añadido (26.19.65) ¿Habrá ya cubierto los derechos de autor el secretario de hacienda? Le recordamos que la teoría del jitomate y la inflación fue patentada por del doctor Guillermo Ortiz Martínez.
Añadido (26.19.66) Mientras que su esposa camina próxima a sentarse en el banquillo de los acusados enfrente de un Jurado Popular, al españolito, Pedrito, lo acusan de haber utilizado fondos europeos, etiquetados para otros fines, para pagar las pensiones. A la par, todo apunta que, este domingo, su ex ministra de finanzas y ejecutora de ese manejo dudoso, María de Jesús Montero Cuadrado, recibirá una descuadrada fenomenal en las elecciones de Andalucía.