LA RETAGUARDIA
ADRIANA MORENO CORDERO
“Nosotros no solo vamos a escribir la historia, vamos a formar parte de la historia, tiempo al tiempo”, declaró el dirigente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas en la conferencia de prensa que ofreció ayer en el Senado de la República sobre el caso Rubén Rocha Moya, un asunto en el que el también senador del tricolor había venido insistiendo sin “quitar el dedo del renglón”, porque hace ya casi un año, -en julio del 2025-, él mismo denunció al gobernador de Sinaloa por sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada.
Fue en julio del año pasado cuando además del gobernador, el campechano denunció a Andrés Manuel López Obrador quien “inició el pacto con el crimen organizado”. En esas visitas que Alito Moreno realizó a Estados Unidos, también denunció, así como en la Organización de Estados Americanos, (OEA), hoy están las imputaciones.
Al referirse a la distinguida cúpula morenista, el senador tricolor indicó: “van a caer y no vamos a dejar de luchar todos los días… este no es un tema político, se trata de que México no siga convirtiéndose en un baño de sangre con un clima de impunidad y violencia… más del 70 por ciento del territorio nacional se encuentra bajo el control del crimen organizado”, sentenció.
Varias son las acciones y el camino que tiene frente a sí el político campechano, pero sin duda la más importante es que presentará de manera formal el registro al partido Morena, “que no merecen participar en las elecciones porque tienen al crimen organizado de su lado; no son un partido, son un cártel”, subrayó.
Además, en los próximos días, el exgobernador de Campeche regresará a Estados Unidos, a donde, a diferencia de varios distinguidos políticos morenistas, él si puede ingresar para seguir trabajando sobre el tema de la cúpula del partido guinda y hasta qué grado están, de plano embarrados con el crimen organizado.
Pruebas, existen varias y el propio líder priísta las mencionó y algunos son bien conocidos como el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal; está también el michoacano Alfredo Ramírez Bedolla, sin olvidar al senador Adán Augusto López Hernández y así, escalando hasta llegar al principal: López Obrador, quien como se recordará, impulsó y acabó por imponer a Rocha Moya en la gubernatura de Sinaloa y ahora, Moreno Cárdenas demandó su extradición.
PRUEBAS VS ROCHA MOYA, POR TONELADAS
Respecto a la gustadísima “Mañanera del Pueblo”, de ayer, donde una atribulada presidenta Claudia Sheinbaum, exigió pruebas contundentes e irrefutables respecto al expediente Rocha Moya, Moreno Cárdenas advirtió que no pasará mucho tiempo para que el gobierno de Estados Unidos se las haga llegar “por toneladas”, al tiempo que añadió que demandó la extradición del gobernador sinaloense y consideró que se tuvo que llegar a la situación de que desde otro país, -en este caso Estados Unidos-, viniera a investigar.
Resaltó el senador Alejandro Moreno que este huracán sinaloense no es un asunto de soberanía, misma que los del partido Morena han agarrado como tapadera, sino que se trata de cooperación.
“Vamos a ver si se conforma un pacto de impunidad o si el gobierno de Sheinbaum entrega a Rocha Moya” y compañía.
Asimismo, para diversos analistas, la actuación de la presidenta Sheinbaum Pardo ha sido patética, entre otras razones porque la pusieron a la defensiva desde Palenque, cuando lo que debió haber hecho, es exigirles a los señalados separarse de sus cargos.
En cambio, la jefa del Ejecutivo ha terminado por enfrentarse con todo el mundo y eso la coloca en una “cuerda floja”, porque no es aconsejable enfrentarse con el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson y tratar de asirse el recurso de que el asunto de Chihuahua y la gobernadora panista Maru Campos, no se ha terminado, que sigue en investigación. Acorralada, la presidenta ya no sabe que hacer con la exigida defensa de su correligionario Rocha Moya. Los pronósticos apuntan a que Sinaloa puede ser una más de las entidades que Morena pierda en las elecciones del 2027.
Finalmente, no deberían olvidar en Estados Unidos cuenta con los testimonios de los hermanos Guzmán, Ovidio y Joaquín, más el resto de pruebas que de un momento a otro van a llegar, así que no es viable para nada que la presidenta tenga a un gobernador o funcionario, -esto por el equipo de Rocha Moya-, acusado de narcotráfico y dejarlos en el poder legitimados. Por lo menos debieron haberlos separados.