InicioAnahí García Jáquez“La inquilina de Wilfed Hall”

“La inquilina de Wilfed Hall”

Anahí García Jáquez

 

Yorkshire, Inglaterra. Principios del siglo XIX. Ha llegado al pueblo una mujer misteriosa acompañada de un niño pequeño. Se instala en la mansión Wildfell Hall. Uno de los lugareños centra su atención en ella. Una vez que se conozcan, el enigma caerá de poco en poco y lo que revelará será muy interesante.

La inquilina de Wildfell Hall es un trabajo de la escritora inglesa Anne Brontë, siendo éste el segundo y el último libro en su carrera. En esta ocasión, la trama se sitúa en una localidad campirana a la que se muda Helen Graham con su hijo Arthur, llegando a vivir a una mansión por demás vieja y deteriorada en la que pasa la mayor parte del tiempo, por lo que sus vecinos no la ven muy seguido y ello alimenta el enigma que hay alrededor suyo, generándose muchos rumores que terminan siendo esparcidos. Gilbert Markham, uno de sus vecinos, se decide a averiguar más sobre ella y empieza a acercarse con la intención de conocerla. Es así como comienza este relato dividido en tres partes, que es contado a dos voces y de forma epistolar: la primera y la tercera parte del texto es una carta escrita por Gilbert en la que le cuenta a un amigo suyo acerca del arribo de Helen al pueblo, así como la interacción que ambos tienen, la cual deriva en una relación estrecha. Tanto así que Helen le comparte su diario personal, siendo el contenido del mismo la segunda parte del libro.

Y es justo ahí donde se halla el secreto que Helen guarda tan celosamente y que consiste en la poderosísima razón por la cual reside ahora en Wildfell Hall: estuvo casada con un hombre llamado Arthur Huntingdon, con el que procreó a su hijo. En el tiempo que duró su matrimonio, Helen fue víctima de maltrato a manos de su esposo, un adúltero alcohólico al que tuvo que abandonar para salvaguardar su integridad y la de su vástago. Y es aquí en donde este texto denuncia las conductas propias de lo que hoy conocemos como masculinidad tóxica, pero con la variante de que, en esos tiempos se veían como normales por más reprobables que fueran y las conductas de los hombres eran justificadas bajo el argumento de que así eran los hombres y no se podía hacer nada al respecto.

 

Este texto fue adelantado a su tiempo, pues muestra a una mujer valiente que decide romper con el ciclo del abuso al huir para comenzar una nueva vida y lo hace sin importar el qué dirán. Así también critica a la sociedad de aquel entonces, pues el entorno donde Helen se movía era por demás decadente ya que caían en vicios pero a la vez emitían juicios sobre los demás que se atrevían a señalar las injusticias, y así también sobre aquellas personas que desean vivir una vida privada sin tener tratos con los demás, como lo hacen sus nuevos vecinos.

La inquilina de Wildfell Hall es un texto ligero pero que por momentos puede sentirse pesado pues contiene varias citas de la Biblia, lo cual probablemente no sea del agrado de muchos lectores, pero si se supera ese hecho, el lector se encontrará con una historia que nos habla de los deseos de independencia y la posterior emancipación, el amor como agente transformador de las personas y sus vidas, los efectos de las adicciones en la persona que la padece y en quienes le rodean y los intentos de llevar una vida conyugal sana. La autora ha creado a una protagonista muy humana y llena de contradicciones, cuyo único deseo es liberarse de aquello que la ata y así vivir plenamente, tanto para ella como para su hijo.

La inquilina de Wildfell Hall. Anne Brontë. 1848. Editorial Alianza editorial.

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