Por Arturo Sandoval
“La inteligencia es invisible para quien no la tiene”. Arthur Schopenhauer
“Doy mantenimiento a una flotilla empresarial con puros Tsuru. Con buen mantenimiento, respetar cambios de aceite, banda y cadenas en tiempos precisos; he visto Tsurus con un millón de kilómetros sin ajuste ni anillada siquiera”. Esto me cuenta un mecánico hace tiempo. Lo recuerdo al subirme la semana pasada, a un taxi Tsuru con pintura rosa y blanca muy deslavada, asientos sucios; al sentarme en ellos, mi trasero choca con partes de acero; al igual que el piso sucio con tapetes rotos. Adentro el olor a gasolina muy fuerte, carecía del tarjetón con su foto en vidrio trasero. El viaje de unos 8 minutos fue eterno. El chofer inicia la breve charla con critica fuerte al gobierno de Sheinbaum y de AMLO: “Cómo es posible que le regale dinero a los chavos para que se lo gasten en chelas y a los adultos mayores que aún pueden trabajar, o que trabajen actualmente”. Le informo que no es un regalo, que son derechos ya establecidos en la constitución, que los jóvenes llegan desayunados a la escuela y tienen para pasajes, que… me interrumpe a cada momento, no responde, no me escucha y da rienda suelta a insultos para Claudia Sheinbaum y a los programas del Bienestar. Bendito el cielo que termina el viaje; me bajo del mal oliente auto.
El chofer, de unos 60 años, seguramente al cumplir 65, cobrará sin rubor su pensión del Bienestar al igual que Quadri, Sarmiento y demás cínicos opositores.
Pueden ser miles las personas con pocos recursos y de clase media dentro del marco de los llamados “Pobres de Derecha”. De verdad no es difícil encontrarlos en los camiones, en el Metro; en cafés de la Del Valle, como comerciantes en tianguis, como empleados en tiendas y en gobierno; es realidad en muchas partes.
En la fila, donde adultos mayores se forman para cobrar la pensión bimestral, un señor cercano a los 60 años, acompaña a su papá. El hijo en la fila; malhumorado, menciona en voz alta, que estábamos mejor con Peña Nieto. Su padre ochentón, no oculta el estrés en su rostro, no sabe para donde mirar de lo avergonzado que está por la conducta de su hijo frente a las personas en la fila. Dos o tres ocasiones le dice algo a su hijo; éste ni lo pela, pero le pide de forma hostil, que le de dinero para comprar una botella de agua.
Poco más de 70 años tiene una de las costureras de la colonia. Hace todo tipo de composturas y adaptaciones de forma excelente, siempre con una bonita sonrisa. Regiomontana de ojos claros, me comenta su afiliación al PAN desde muy joven. Se casa con un chilango, viene a vivir a la capital. A principios de siglo, se queda viuda, su marido no cotiza para una pensión. Ella se mantiene de la costura. Al llegar la pandemia, ya recibe la pensión de adulta mayor del Bienestar. Con la pandemia su trabajo cae más del 90%. Deja su localito y hace trabajos en su casa. Me dice: “Sin esta pensión del Bienestar, en la pandemia me hubiera muerto de tristeza y hambre” “Gracias a Dios que gobernarán AMLO y la señora Sheinbaum en la capital” “Me di cuenta en gobiernos del PAN de la corrupción y las injusticias, hoy voto por Morena en todo”. Por cierto, recupera su local.
En un Pilares, una señora de 65 años, despotrica contra este Gobierno: que los baches, que el kilo de limón, que el tránsito. Ella y su esposo reciben 12 mil 800 pesos de pensión del Bienestar, sus 5 nietos la becas Rita Cetina. También toma clases en el Pilares para terminar su prepa; además clases de baile típico y de computación. Todo, no le cuesta un solo centavo. Esta pareja tiene negocios de servicios exitosos. Le pregunto por qué hablan tan mal del Gobierno, si todo lo que reciben de programas sociales es a través de este Gobierno: “Bueno, para eso pagamos impuestos ¿no?” responde. Antes de explicarle mi punto de vista, la señora se descose con una larga perorata difícil de imitar sin darse un segundo para respirar. Espero que respire para despedirme y huir. Coincidimos varios días y ellos me evaden.
No les quita ser pobres de derecha si tienen ingresos de 300 mil o 50 mil pesos mensuales. Sienten que comer en un restaurante de Polanco y pagar una cuenta de 30 ó 60 mil pesos los iguala en importancia y poder a todos los comensales; quienes muy seguramente son archimillonarios. Uno de estos pobres de derecha con corbata de seda italiana, en un foro empresarial; cuando pregunto si cobra pensión del Bienestar, me responde: “Claro que sí mi amigo. No se lo voy a dejar a vagos muertos de hambre” “Que se pongan a trabajar”. Pensé darle información del beneficio para todos y para su empresa provocados por los programas sociales del Gobierno, pero mejor ahorré energías en una “platica” vana y mostré apuro para ir al baño.
Conozco más casos de pobres de derecha, muchos con carencias o sin privilegios en la infancia y adolescencia; nacieron en barrios populares o vivieron en departamentos muy pequeños en colonias de clase media; algunos dentro de la familia y creo que nuestros queridos lectores también saben de ellos.
NOTA: “El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”. Dicho popular.
Cómo interactúan las personas inteligentes con los necios: la filosofía de Schopenhauer
https://www.youtube.com/watch?v=gKpzLYW-nik&t=277s