Eduardo Sadot
Ante las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra el partido en el gobierno, funcionarios acusados de narcos y la eventual posibilidad de declarar a MORENA terrorista. Cuando México ante las evidencias y se desangra mientras muchos de sus personajes más famosos sonríen frente a las cámaras, cobran campañas millonarias, llenan estadios y administran cuidadosamente su comodidad.
El país vive cercado por la violencia, la corrupción, el miedo y la impunidad, pero demasiadas voces influyentes han decidido que su prestigio vale más que su conciencia. Cuando es la oportunidad de sacar al #narcopartido del poder si lanzaran sus candidaturas para defender a la patria.
Nunca en la historia moderna de México habían existido tantas figuras con tanta capacidad de influir sobre millones de personas. Cantantes, actores, deportistas, empresarios, influencers y celebridades poseen una fuerza social gigantesca. Un mensaje suyo puede despertar indignación, esperanza o movilización nacional. Y, sin embargo, frente al deterioro del país, prefieren callar.
Callan mientras regiones enteras viven bajo amenazas criminales. Callan mientras familias pierden hijos, negocios y tranquilidad. Callan mientras periodistas son asesinados y ciudadanos honestos sobreviven atrapados entre el miedo y la indiferencia oficial. Callan porque el silencio se volvió rentable. En lugar de asumir su lugar en la historia al grito de ¡Mexicanos “famosos” al grito de guerra!
Muchos descubrieron que en México resulta más cómodo posar para campañas publicitarias que incomodar al poder. Más seguro fingir neutralidad que arriesgar contratos, privilegios o protección política. Pero hay silencios que terminan siendo obscenos.
La historia nunca recuerda con admiración a quienes guardaron silencio mientras su país se hundía. Los pueblos suelen perdonar errores; rara vez perdonan cobardías. Y cuando una nación enfrenta momentos críticos, la neutralidad de los privilegiados termina pareciendo complicidad.
México necesita mujeres y hombres con valor suficiente para abandonar el silencio de los cobardes cuando en sus manos puede estar la posibilidad de ayudar a rescatar a la patria. Porque quienes poseen reconocimiento popular y liderazgo social tienen también una responsabilidad histórica que ya no pueden seguir evadiendo.
Y si algunos consideran que no tienen preparación suficiente para participar en la reconstrucción nacional, entonces que se rodeen de los mejores especialistas, juristas, economistas, académicos y ciudadanos honestos para aprender y hacer correctamente el trabajo que México exige. Peor que la inexperiencia es la indiferencia.
Resulta indignante observar cómo algunos famosos levantan la voz ante cualquier moda ideológica internacional, pero guardan absoluto mutismo frente a la inseguridad, la corrupción y la destrucción institucional que padecen millones de mexicanos.
Porque llega un momento en que el silencio deja de ser prudencia y se convierte en traición moral o complicidad. Y algún día la historia preguntará quiénes defendieron a México y quiénes eligieron esconderse detrás de contratos, aplausos y privilegios.
@eduardosadot
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