Columna de opinión
Tragedia en Temascalcingo
Jesús Solano Lira
No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
En México, cada vez son más evidentes los rezagos de protección civil en la gestión de pirotecnia durante fiestas patronales.
Esa situación, refleja la falta de una cultura de protección civil, y es una crítica brecha entre los usos y costumbres comunitarios y la aplicación de protocolos de seguridad en el país.
Lo que parecía el sábado una noche mágica, de alegría, júbilo, convivencia familiar y comunitaria, terminó en una tragedia en el municipio de Temascalcingo, ubicado al sur del Estado de México.
De las risas, se paso al silencio, miedo y llanto por la explosión ocurrida en la fiesta patronal de la parroquia de la comunidad de Santa María Canchesdá.
El lamentable saldo de está tragedia: 10 muertos personas muertas y decenas de heridos.
Las chispas de un “Torito” alcanzaron un inmueble utilizado como bodega, contiguo a la iglesia, en la que se almacenaba material pirotécnico, confirmó el gobierno del Estado de México.
Tras ese contacto, la explosión provocó el colapso del techo y una barda aledaña, que sepultó a varias personas.
Como sucede en estos accidentes,no hubo capacidad de respuesta de las autoridades de protección civil, y se rebasaron los límites de capacidad.
Lo más lamentable, es que pese a las recurrentes tragedias, como la ocurrida en Santa María Canchesdó, persisten los vacíos normativos, operativos y culturales que impiden mitigar los riesgos eficazmente, como si No Pasará Nada.
De acuerdo con especialistas en Protección Civil, Bomberos y paramédicos, el mayor peligro se concentra en los lugares de resguardo, como bodegas improvisadas sin ventilación adecuada y falta de inspección previa por parte de las unidades de protección civil locales.
Y ahí le va. La Federal de Armas de Fuego y Explosivos regula la fabricación de pirotecnia, sin embargo, la quema en las comunidades suele delegarse en personas contratadas sin certificación o en los mismos pobladores y mayordomías mediante métodos empíricos.
Por si esa no fuera poco, lamentablemte tampoco se realiza un mapeo de riesgos, ni hay perimetros específicos de exclusión antes del evento, además de que no existe una separación física real entre las zonas de detonación y el público o comercios semifijos.
De persistir estás anomalías, falta de capacitación y certificación de artesanos de la pirotecnia, seguirán las tragedias en comunidades, poblaciones y municipio no sólo de Estado de México, sino de otras entidades del país.
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