- Van dos renuncias y modificaciones clave en órganos y procesos electorales
Miguel A. Rocha Valencia
A medida que pasan los días y suceden cosas aparentemente inexplicables o al revés, se vislumbra como real la teoría de que desde lo más alto del cuatroterismo se prepara un gran fraude electoral, donde los titulares y miembros de los organismos comiciales, antes autónomos, debieron reiterar su incondicional obediencia y lealtad al tlatoani tabasqueño.
Eso dijeron que pasó y provocó la renuncia de la presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial Mónica Aralí Soto Fregoso, quien recibiera el cargo de manos Sergio Gutiérrez Luna con quien se reunió para tenderle su camita a quien en ese entonces encabezaba al TEPJF, Reyes Rodríguez Mondragón, acusándolo de enriquecimiento inexplicable por andar de presumido.
A cambio, y eso que no se nos olvide, fue Mónica Aralí Soto Fregoso, nativa de Ciudad Constitución, Baja California Sur, quien calificó la elección que dio la presidencia de la República y la tramposa mayoría calificada en el Congreso, ratificando su lealtad al régimen de la 4T.
Ahora que viene una de las mayores contiendas donde esa mayoría de morena y aliados peligra a raíz de sus escándalos de corrupción con robos históricos, redes criminales, ineficiencias y alianzas delincuenciales probadas, trascendió en medios que llegaron mensajes del oficialismo para advertir a magistrados del Tribunal y consejeros del INE que deben plegarse a las instrucciones que lleguen desde palacio o Palenque para asegurar la victoria de la 4T.
De no hacerlo, saldrán a relucir expedientes como el que en su momento se difundió de Reyes Rodríguez para desprestigiarlos e incluso iniciarles carpetas de investigación en la fiscalía “carnal” de la República.
Dicen esas mismas fuentes que Mónica Aralí ya no aguantó el remordimiento por el país que ayudo a destruir y prefirió renunciar muy joven para el retiro y faltándole años para seguir disfrutando del salario y prebendas de privilegio inherentes al cargo de presidenta del TEPJF.
Curiosamente al otro lado de la calle, en el Instituto Nacional Electoral, la señora Guadalupe Tadeii Zavala, nativa de Cananea, Sonora, no tiene problemas de conciencia, por el contrario, ya que, a los 63 años de edad, ya resolvió sus necesidades económicas y de toda su parentela de por vida y aun le quedan seis años para disfrutar de su entrega al régimen, justamente recompensada.
Y es por eso que según trasciende del propio INE, tenía bajo presión a la rarámuri chihuahuense Claudia Arlett Espino, secretaria Ejecutiva, quien permaneció en la cargo desde el primero de diciembre de 2024 y al cual renunció “por motivos familiares” el 9 de septiembre de 2026, justo horas antes de que se iniciara formalmente el proceso electoral.
En su lugar la señora Tadeii Zavala designó de inmediato a su gallo y paisano Roberto Carlos Félix López, a quien intentó en fechas anteriores colocar en ese cargo que operará todas las elecciones del próximo año en que se juegan 17 gubernaturas y la renovación de la cámara de Diputados federal, así como cientos de alcaldías y congresos locales.
Días antes, los consejeros electorales aliados de Tadeii Zavala y del régimen decidieron hacer ajustes “necesarios” a las reglas del juego con aquello de la invalidar a discreción de los “contadores” las boletas “planchadas” que salieran en las urnas y al mismo tiempo, allanaron el camino para que el ejercito de Servidores de la Nación, los promotores a sueldo presupuestal de la 4T, puedan ser visores electorales.
Es decir que desde el oficialismo se va a tener control no sólo de los organismos exautónomos electorales sino también de la vigilancia y hasta discrecionalidad para contabilizar o no boletas que si quieren, se cuentan y si no, no. Medidas laxas y con dedicatoria aprobadas por la mayoría morenista del Consejo General del INE
Mónica Arelí Soto, renunció a vivir unos años más cobrando el precio de su traición a ella misma y a México pretextando cuestiones personales que a simple vista no revisten la causa grave que prevé la Ley y doña Claudia Arlette Espino renunció por cuestiones dice que por problemas de salud, o sea o no aguantó la presión o no se quiso poner “malita” por no hacerse cómplice de lo que todos dicen, ya viene.
*Que conste, este escrito es comentario, opinión de quien teclea y si no está de acuerdo, no lo lea como dicen en Palacio.