Columna de opinión
La Costumbre del Poder: Gerardo Fernández (Lladró) Noroña
Gregorio Ortega Molina
* Sí, es el AMLO de la primera probadita del poder como gobernador de la Ciudad de México, traidor al PRD y a Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, cuya espalda da al mandato constitucional y al rompimiento sistemático de la ley, porque jamás, sí, jamás, podríamos salirle con el cuento de que la ley es la ley; pero, a pesar de todo, Gerardo Fernández Noroña no podrá igualarlo, porque no puede sacudirse lo corriente, lo mal educado, lo ignorante, lo torpe, lo resentido, y eso es lo que se nos viene encima con los resultados tramposos del primero de junio
Gregorio Ortega Molina
Imposible determinar el número exacto de los mexicanos que debiéramos ofrecer disculpas públicas al ínclito Gerardo Fernández Noroña, porque somos muchos los que pensamos y anhelamos decírselo a la cara, que no merece ser presidente del Senado de la República, y evoco sus prendas de comportamiento:
Es corriente, pelado, mal hablado, pésimamente educado, resentido social, viste mal, no sabe comer, miente, tiene mal aliento, aseguran que mete las manos al presupuesto del Senado en ese fondo que no requiere comprobación, tiene el vehículo que siempre soñó poseer, pero no podía por ser un muerto de hambre; poco importa quién haya propuesto lo de la disculpa pública, no debió suceder porque ese acto demuestra que es prepotente, abusivo, de seguro acosador de todo tipo, porque adora sentirse -por una vez en su vida- superior a los de su entorno. Es renegado, más que parecer jarrito de barro simula la fragilidad de una porcelana de Lladró, o de perdiz de talavera de Puebla, adornado con diseños que no pueden tocarse, como la ridiculez de la ropa que viste o el lenguaje del cual se sirve.
Pensé, en cierto momento, que no tenía ni idea de las razones por las cuales escaló hasta ser presidente del Senado y disponer de la fuerza, los asistentes, presupuesto ilimitado, ayudantes, imagen que jamás pensó lograr, pero con lo ocurrido durante la disculpa pública y su pretendida justificación, caigo en la cuenta de que es idéntico a su adorado líder y maestro, habla y piensa como el López Obrador de la ocupación de Reforma, del denunciante de un fraude que no puede probar sino por su dicho, del rencor urgido de saciarse porque considera estar hasta la madre de tanta humillación.
Sí, es el AMLO de la primera probadita del poder como gobernador de la Ciudad de México, traidor al PRD y a Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, cuya espalda da al mandato constitucional y al rompimiento sistemático de la ley, porque jamás, sí, jamás, podríamos salirle con el cuento de que la ley es la ley, y mucho menos ahora que el plan C se consolidó y los poderes Legislativo y Judicial quedaron bajo los sobacos del Poder Ejecutivo, el poder de los poderes, el del trono del águila.
Pero, a pesar de todo, Gerardo Fernández Noroña no podrá igualarlo, porque no puede sacudirse lo corriente, lo mal educado, lo ignorante, lo torpe, lo resentido, y eso es lo que se nos viene encima con los resultados tramposos del primero de junio.
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@OrtegaGregorio
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