LOS CAPITALES
Por EDGAR GONZALEZ MARTINEZ
La moneda nacional tuvo una jornada positiva, apreciándose 0,68% frente al dólar, al pasar de una apertura en 17,48 a un cierre en 17,36, después de tocar un máximo de 17,53 y un mínimo de 17,35. El movimiento reflejó una recuperación del apetito por riesgo global, impulsada por la percepción de que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán sigue vigente, pese a nuevos episodios de tensión en el Estrecho de Ormuz y ataques sobre Emiratos Árabes Unidos; además, el retroceso del petróleo ayudó a reducir temores inflacionarios globales y favoreció a monedas emergentes como el peso.
Mientras en el Estrecho de Ormuz se acumula una larga fila 300 embarcaciones petroleras que esperan transitar sin que los hunda la metralla Iraní, Donald Trump afirmó que Teherán quiere la paz y Washington sostuvo que la tregua no está rota, lo que permitió una lectura menos defensiva del mercado, aunque el riesgo geopolítico sigue latente. En México, el avance de 2,25% del índice bursátil reforzó el tono constructivo, apoyado también por el plan de Claudia Sheinbaum para acelerar inversiones privadas y mixtas mediante aprobación automática en sectores estratégicos, una oficina presidencial de inversión y reducción de trámites, medidas relevantes en un contexto de contracción económica e incertidumbre por el T-MEC.
Sin embargo, nos dice Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group, el trasfondo local sigue siendo frágil: el PMI manufacturero cayó a 47,7, acumulando ocho meses en contracción, con menor producción, caída de pedidos, presión de costos y deterioro del empleo, aunque la confianza manufacturera subió levemente a 47,9, continúa por debajo del umbral neutral. Para los próximos días, el peso podría intentar sostenerse en la zona de 17,35–17,30 si continúa la calma externa, baja el petróleo y los datos de Estados Unidos no fortalecen al dólar; pero una sorpresa fuerte en las nóminas el viernes, una lectura débil de inversión fija bruta en México, inflación persistente o señales restrictivas de tasas, podrían devolver presión hacia 17,45–17,55 pesos por dólar.
Y en el tema bursátil, Laura Torres, Directora de Inversiones, IMB Capital Quants, nos dice que la bolsa mexicana cerró la jornada con un tono marcadamente alcista en un contexto internacional que, aunque sigue cargado de tensión geopolítica, ha sido reinterpretado por los mercados como un riesgo contenido. El conflicto en Oriente Medio continúa generando incertidumbre por el control del Estrecho de Ormuz, pero las declaraciones de Donald Trump, señalando que no se busca una escalada directa y que Irán estaría dispuesto a negociar, han reducido la prima de riesgo en los activos globales, lo que se reflejó en la caída del petróleo y un repunte de las bolsas. Este entorno favorece particularmente a mercados emergentes como México, donde el flujo de capitales busca rendimiento en activos de riesgo. Sin embargo, el trasfondo local sigue siendo mixto, la confianza empresarial acumula 14 meses en zona de contracción, mientras el mercado se mantiene expectante ante datos clave de esta semana como inflación, inversión fija bruta, tasas de interés y confianza del consumidor, que serán determinantes para validar la sostenibilidad del crecimiento.
En síntesis, la jornada confirma que el mercado mexicano está altamente correlacionado con el apetito global por riesgo, reaccionando más a factores externos que a fundamentales internos en el corto plazo. El rally observado sugiere que los inversionistas están descontando un escenario de estabilización geopolítica y condiciones financieras relativamente controladas, pero esta narrativa sigue siendo frágil. De cara a las próximas jornadas, la dirección del índice mexicano IPC dependerá en gran medida de los datos macro locales especialmente inflación y los tipos de interés, junto con la evolución del conflicto en Oriente Medio, una continuación del alivio externo podría llevar al índice hacia la zona de 69.500–70.000 puntos, mientras que un repunte en el petróleo, deterioro en confianza empresarial o sorpresas inflacionarias podrían provocar una corrección hacia niveles de 67.500. El sesgo de corto plazo es positivo, pero con riesgos claramente asimétricos.
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