Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
No lo dijo con este fraseo, pero no hacía falta: el grupo de políticos de Morena que quiso tumbar a Héctor Díaz Polanco de la Presidencia del partido en la Ciudad de México es porque temía que los dejara fuera de las candidaturas a Alcaldías y Diputaciones para 2027. Por algo será.
Pero también lo hicieron por ignorancia, por no conocer ni los documentos básicos de su partido, pues creían que como en los procesos electorales anteriores, el gran elector del partido sería su presidente de partido.
Esos diputados –que están perfectamente identificados no sólo por Díaz Polanco, por otros liderazgos de Morena en la Ciudad e incluso a nivel federal–, hasta después se enteraron que quien lleva las directrices legales y políticas para la designación de candidaturas 2027 es la Comisión Nacional de Elecciones, que encabeza Citlalli Hernández, otrora brazo derecho del cuestionadísimo Mario Delgado. No puede decirse que estén en buenas manos.
Esos diputados, desde abril le lanzaron una embestida a Díaz Polanco para quitarlo del cargo, con el argumento de que no trabajaba, de que no hacía nada, sólo porque no salía continuamente en los periódicos, en programas de debates de radio y televisión; en columnas, en redes sociales. Una visión muy sesgada y hasta pequeña para evaluar su labor.
Había diputados del partido, que en su ignorancia de las normas y estatutos de su partido, pensaban que existía la Comisión de Elecciones de Morena en la Ciudad de México, pero no. Es desde la dirigencia nacional, la oficina de Citlalli Hernández, donde se medirá la fuerza de los aspirantes, vía encuestas de todas: cuchareadas y sin cuchareo.
En la entrevista que tuve oportunidad de hacerle a Díaz Polanco él expone en sus palabras las razones por las que, considera él, no querían que continuara al frente del partido.
—Entonces no es cierto que como no sale mucho en medios, no trabaja. ¿Es una ecuación falsa en la política? – le pregunté.
—Sí, yo creo que sí. A eso se agrega un elemento más, que es menos conocido: la idea de que el Comité Ejecutivo de la Ciudad de México actual, y en particular su presidente, va a tomar decisiones (como al oído) de carácter político en términos de selección de candidatos. Pero este es un partido que ha evolucionado, es un partido con normas, con reglas y las reglas están muy claras: la definición de Coordinación es una tarea centralizada en la Comisión Nacional de Elecciones y tiene una presidenta, que se llama Citlalli Hernández. Entonces, algunos con esa idea de que yo voy a tomar decisiones o el Comité va tomar decisiones trascendentales, definitivas y absolutas en esta materia, hizo que algunos se pusieran nerviosos porque preferirían a que otras personas tuvieran ese puesto tan poderoso.

—Entonces no hay una Comisión de Elecciones de la Ciudad de México, es sólo la nacional y de ahí emana a todo…
—Esto ya se sabe que es así, pero durante mucho tiempo, de hecho hasta este mismo momento, la gente sigue creyendo en lo otro. No se ha dado cuenta de que la norma es esta. Ya se ha dicho públicamente, pero insisten en no escuchar porque así fue en etapas anteriores. En etapas anteriores se dijo: ‘la dirección de la Ciudad de México va a hacer la selección de candidatos’. Yo creo que eso respondió a una coyuntura equis, y a lo mejor fue la mejor decisión. Pero el hecho es que ahora no es así, y yo creo que es muy bueno que no sea así, porque eso permite una selección a la distancia y la lejanía que permite mantener una atmósfera y unas condiciones de neutralidad mínimas, en términos de cómo se abordan a los aspirantes.
“Yo creo que eso contribuyó también a decir: ‘bueno preferiría que no estuviera esta persona’, porque algunos me ubican en una especie de secta flotante que llaman los puros y a veces los duros, según el caso. A veces los duros son muy puros y viceversa, pero eso es una creación artificial y yo no tengo ese propósito.
—¿Entonces usted no es el gran elector, como muchos creen?
—En lo absoluto no, ni es algo que quisiera ser tampoco.
Así concluyó este punto de la entrevista con Díaz Polanco. Yo no descarto que al final vaya a tener un papel definitorio, probablemente no para decir quién sí, sino para decir quién no. Lo veremos.