Muelle 1
Carlos Alberto Duayhe
Dentro de poco los suspirantes a puestos públicos que por azahares del destino ostenten doble nacionalidad tendrán que renunciar a la extranjera, una vez que la Cámara de Senadores admita lo ya aprobado por sus compañeros diputados.
Es la reforma constitucional que impedirá a los aspirantes a la presidencia de la República, gobernadores, jefatura del gobierno de la ciudad de México, secretarías de Estado y organismos de seguridad, a propuesta de la titular del ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo.
Desde el pasado 22 de septiembre ya está en camino le referida iniciativa aprobada por mayoría de diputados en San Lázaro. Ahora sigue su curso al senado, por tararse de enmienda constitucional.
Por lo pronto tres suspirantes a la presidencia tendrán que acudir a la Secretaría de Relaciones Exteriores a tramitar su renuncia a nacionalidad estadounidense: Javier Corral (panista y ahora morenista, legislador y exgobernador de Chihuahua, muy experimentado); Ernesto Ruffo Appel (primer gobernador panista en Baja California, ahora en proceso judicial por huachicol fiscal en su domicilio de Ensenada) y; Francisco Javier García Cabeza de Vaca( exgobernador de Tamaulipas, panista, quien no las trae todas consigo acusado de narcotráfico).
Carlos Salinas de Gortari es un expresidente que en 2021 obtuvo la nacionalidad española; De Vicente Fox, nunca se comprobó doble nacionalidad; Ernesto Zedillo es mexicano aunque su corazoncito estaba en la vecina nación; y más antes en la historia se mencionaba que Adolfo López Mateos era de Guatemala.
Finalmente la doble nacionalidad no supone nada contrario a los legítimos intereses constitucionales de México. Por el contrario, tener doble nacionalidad cuenta con el valor de la lealtad, que es un valor supuestamente universal.
Me tocó por padre a un emigrante libanés. Y cuando fui a tramitar pasaporte resulta que tuve que jurar y firmar ante el funcionario correspondiente un documento en el que renunciaba a todos los títulos nobiliarios posibles incluidos condes y principados, los cuales de haber sabido los hubiera aceptado.
Luego, de la embajada de Líbano en México me hablaron para confirmar que tengo la nacionalidad de ese país incluida mi familia, hasta mis hermanas y hermano para lo que se ofrezca y lo bueno es que no se ha ofrecido.
Luego una prima de origen libanés, Paty, al comentarle lo de la nacionalidad libanesa me recomendó que ni de lucas aceptara, porque ipsofacto quedas en la mirada otra vez de la vecina nación del norte.
En fin sí, muchas anécdotas en países lejanos que lo ven a uno con ojos extraños, apellidos libanés y mexicano; en Francia hasta me detuvieron en el aeropuerto. Ya contaré la historia.
Por lo pronto la referida ley empezará en 2028, a ver si se me hace aspirar a la grande y mientras a seguir deletreando el primer apellido en tantas partes que lo solicitan.