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Columna de opinión

Mujeres sin fronteras

Luis Ramírez Baqueiro

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Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“No soy libre mientras haya una sola mujer que no lo sea, incluso cuando sus cadenas sean muy diferentes a las mías”. — Audre Lorde.

 

La llegada de María Montserrat Alvarado al frente del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano representa mucho más que un relevo administrativo: coloca a una mexicana en una posición estratégica dentro de una institución cuya distribución del poder ha sido, durante siglos, predominantemente masculina.

Designada por el papa León XIV en junio, asumió funciones este primero de noviembre. Es la primera mujer laica nombrada prefecta de un dicasterio de la Santa Sede. Bajo su responsabilidad quedan medios y servicios que proyectan la voz del Vaticano hacia el mundo.

El asunto, retomado por Felipe Hakim en la referencia compartida de Crónica del Poder, invita al orgullo, pero también exige precisión: Alvarado nació en Ciudad de México, según su biografía oficial. Su apellido no acredita un origen alvaradeño. Reconocer el mérito femenino merece el mismo rigor periodístico que cualquier otro acontecimiento.

Hecha la aclaración, el fondo permanece: las mujeres mexicanas están ocupando espacios donde antes su presencia parecía excepcional. Sin embargo, celebrar una designación únicamente por el género puede terminar empequeñeciendo aquello que pretende reconocer: preparación, trayectoria, capacidad de conducción y responsabilidad.

Para Veracruz existen ejemplos indiscutibles. Helena Moreno, nacida en Xalapa, asumió el doce de enero de este año como alcaldesa de Nueva Orleans. Es la primera latina y la segunda mujer elegida para gobernar esa ciudad estadounidense. Su historia enlaza migración, periodismo y servicio público; demuestra que el origen puede convertirse en impulso, aunque las oportunidades se construyan lejos de casa.

También está Ángela Elena Olazarán Laureano, originaria de Papantla, ganadora del Global Student Prize 2024. Fue seleccionada entre más de once mil postulaciones de ciento setenta y seis países. Su participación en el desarrollo de un asistente médico con inteligencia artificial expresa algo fundamental: el conocimiento adquiere mayor valor cuando busca resolver necesidades comunitarias.

En esta coincidencia histórica, Veracruz también vive su primera experiencia bajo el gobierno de una mujer: la ingeniera Rocío Nahle García. Su empeño por reposicionar a la entidad en el escenario nacional e internacional forma parte de un momento que amplía los referentes del liderazgo femenino. El desafío consiste en convertir esa presencia y esa voluntad política en resultados sostenidos: desarrollo, inversión y bienestar que alcancen a las distintas regiones. Porque abrir una puerta tiene valor histórico; lograr que por ella transiten más oportunidades para las veracruzanas y los veracruzanos constituye la verdadera medida de un gobierno.

Vaticano, Nueva Orleans y Papantla: tres escenarios distintos que permiten mirar una misma transformación. El talento femenino puede dirigir instituciones, administrar ciudades y desarrollar tecnología. La pregunta incómoda es cuántas capacidades semejantes siguen detenidas por desigualdad, prejuicios, violencia o falta de recursos.

En México y Veracruz, decir que es tiempo de mujeres debe traducirse en presupuestos, educación, seguridad y oportunidades verificables. La presencia femenina en la cúspide obliga a revisar las condiciones de quienes todavía no pueden acercarse siquiera a la puerta.

Ninguna administración puede apropiarse de trayectorias que pertenecen a sus protagonistas. Sí puede, en cambio, crear condiciones para multiplicarlas.

Porque el verdadero avance llegará cuando una mexicana al frente de un dicasterio, una xalapeña gobernando Nueva Orleans o una papanteca premiada mundialmente dejen de parecer excepciones improbables. Celebrarlas exige abrir camino para las siguientes, con instituciones capaces de reconocer talento, sostener vocaciones y garantizar derechos sin regateos.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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