Astrolabio Político
Por: Luis Ramírez Baqueiro
“El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”. – Confusio.
La salida de Claudia Tello Espinosa de la Secretaría de Educación de Veracruz no puede explicarse únicamente como un movimiento administrativo para que la funcionaria retome su escaño en el Senado de la República. Políticamente, representa el desenlace de una gestión desgastada por confrontaciones sindicales, protestas recurrentes, decisiones cuestionadas y una crisis en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz que todavía está lejos de quedar completamente esclarecida.
El lunes 27 de julio, la gobernadora Rocío Nahle García confirmó que Tello Espinosa dejaría la dependencia para reincorporarse al Senado y que Raquel Bonilla Herrera asumiría la titularidad de la SEV. La explicación oficial fue institucional: la senadora propietaria regresaba a la Cámara Alta y su suplente se integraba al gabinete estatal. Sin embargo, la lectura política resulta mucho más compleja.
Claudia Tello llegó a la Secretaría de Educación el 1 de diciembre de 2024 con la legitimidad que le otorgaba su trayectoria docente y su participación en las protestas contra la reforma educativa del expresidente Enrique Peña Nieto. Paradójicamente, quien conoció desde las bases la persecución administrativa, el autoritarismo institucional y la inconformidad magisterial terminó encabezando una gestión marcada por la confrontación con los propios trabajadores de la educación.
El primer gran choque ocurrió en febrero de 2025. El día 25, organizaciones magisteriales acusaron a la titular de la SEV de pretender intimidarlas mediante notificaciones entregadas ante notario, luego de que la Unión de Sindicatos Magisteriales ocupara las oficinas centrales de la dependencia. Los inconformes cuestionaron además que las exigencias para regresar a las aulas parecieran aplicarse de manera selectiva entre las distintas organizaciones sindicales.
Lejos de resolverse, el conflicto se convirtió en una constante.
El 12 de septiembre de 2025, Tello volvió a encender la relación con el magisterio al declarar que existían docentes comisionados, pertenecientes a la Sección 32 del SNTE y a otros sindicatos, que se resistían a regresar a las aulas. Aunque el señalamiento podía tener fundamento administrativo, la ausencia de una estrategia eficaz de negociación terminó profundizando la desconfianza entre la autoridad educativa y las dirigencias gremiales.
El episodio más grave se registró en marzo de 2026. Durante más de cien horas, integrantes del Sindicato Innovador Magisterial Veracruzano mantuvieron tomadas las instalaciones centrales de la SEV para exigir atención a demandas laborales y al personal del Programa Vasconcelos. El 23 de marzo, Tello acudió personalmente para exigir el acceso al inmueble, argumentando que debía garantizarse la dispersión de la nómina magisterial. La escena exhibió una dependencia paralizada y una secretaria sin los puentes políticos suficientes para desactivar una protesta antes de que se convirtiera en crisis.
Todavía el 13 de julio de 2026, apenas dos semanas antes de anunciarse su salida, integrantes de la Sección 32 del SNTE tomaron nuevamente las oficinas centrales para denunciar falta de respuestas a sus demandas laborales. Para entonces, el rompimiento era prácticamente irreversible.
Tello pareció trasladar al ejercicio del poder las heridas que acumuló cuando era una profesora perseguida por sus posiciones sindicales y políticas. No logró separar la historia personal de la responsabilidad institucional que le confirió la gobernadora Rocío Nahle. En lugar de reconstruir la confianza con los sindicatos, asumió con frecuencia una postura defensiva y confrontativa. Ahí comenzó a escribirse su fracaso administrativo y, finalmente, su salida del gabinete.
A este escenario se sumó la crisis de la UPAV.
Durante su comparecencia del 24 de noviembre de 2025, la propia secretaria reconoció que en esa universidad existía “mucha corrupción” y anunció investigaciones relacionadas con el manejo de los recursos, aunque también rechazó acusaciones contra su entonces colaborador Elías Calixto Armas y exigió pruebas a quienes lo señalaban. Además, denunció la presunta falsificación de su firma en documentos oficiales.
Desde entonces han circulado acusaciones sobre domicilios utilizados por la estructura financiera vinculada a la UPAV y supuestos nexos con personas cercanas a la entonces secretaria. Sin embargo, mientras las autoridades investigadoras no confirmen documentalmente la propiedad de esos inmuebles, el destino de los recursos y la responsabilidad individual de cada involucrado, tales versiones deben mantenerse como señalamientos pendientes de acreditación, no como sentencias anticipadas.
Lo políticamente innegable es que Tello confió demasiado en Elías Calixto Armas. Su cercanía y el margen de operación que le concedió terminaron por comprometer la imagen de toda la dependencia. Cuando un colaborador adquiere facultades desmedidas, las consecuencias no se limitan al operador: alcanzan inevitablemente a quien lo nombró, lo sostuvo y permitió su crecimiento.
Por ello, el regreso al Senado puede interpretarse como una salida decorosa ante el desgaste, pero no debe afirmarse automáticamente que constituya una maniobra para obtener fuero. Esa hipótesis requeriría evidencias concretas. El fuero legislativo tampoco equivale a impunidad ni cancela investigaciones por posibles actos cometidos con anterioridad.

La caída de Claudia Tello también podría exhibir con mayor claridad sus alianzas políticas. Su cercanía con el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara ha sido comentada reiteradamente dentro de Morena, particularmente después de las acusaciones de que algunos militantes habrían operado en favor de Movimiento Ciudadano durante procesos electorales locales. En junio de 2025, la gobernadora Rocío Nahle y el dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, fijaron públicamente su postura frente a quienes fueron señalados por respaldar a partidos distintos al movimiento.
No existe, hasta ahora, confirmación pública suficiente de que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena posea un expediente conjunto contra Tello y Huerta con el alcance que algunas versiones le atribuyen. Pero la pérdida del control de la SEV modifica el equilibrio interno: Tello regresa al Senado sin la estructura política, presupuestal y territorial que representaba la Secretaría de Educación.
Su salida no es solamente el relevo de una secretaria. Es la consecuencia de una administración que no pudo reconciliarse con el magisterio, que permitió crecer políticamente a operadores cuestionados y que quedó atrapada en una crisis universitaria todavía abierta.
Claudia Tello tuvo en sus manos la oportunidad de demostrar que una docente perseguida podía transformar la educación desde el poder. Terminó demostrando, en cambio, que conocer las injusticias del sistema no garantiza saber gobernarlo.
Y como bien se afirma en el lenguaje popular: quien obra mal, tarde o temprano enfrenta las consecuencias; o, dicho de manera más veracruzana, a quien obra mal, se le pudre el tamal.
Al tiempo.
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