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El reloj de Washington

José Luis Parra

 

Estados Unidos parece traer perfectamente medido el reloj.

No da un paso de más. Tampoco uno de menos.

Todo indica que la estrategia contra la narcopolítica mexicana y el crimen organizado avanza con tiempos quirúrgicamente calculados. No es casualidad. Noviembre está a la vuelta de la esquina. En territorio estadounidense habrá elecciones y Donald Trump necesita llegar con resultados, golpes mediáticos y expedientes abiertos para fortalecer el proyecto de continuidad que pretende heredar a quien designe como sucesor.

Mientras tanto, México permanece en modo espera.

El expediente de Rubén Rocha Moya y quienes pudieran aparecer en la misma carpeta ya dejó de ser asunto político. Entró al terreno legal. Si las autoridades mexicanas no actúan, el mensaje parece claro: podrían hacerlo desde el otro lado de la frontera.

Pero ese sería apenas un capítulo.

Hay quienes aseguran que varios personajes de la política mexicana ya exploran discretamente la posibilidad de negociar con el Tío Sam. Cambiar silencio por información. Pasar de investigados a testigos. De operadores a cantantes.Debates políticos

Todo a su tiempo.

Después de julio cualquier escenario parece posible.

De julio a octubre podría escribirse una de las etapas más delicadas para la clase política mexicana.

Y mientras ese reloj avanza, Washington soltó otra bomba.

Ahora el Departamento del Tesoro asegura que el Cártel Jalisco Nueva Generación utiliza las ganancias del huachicol para financiar campañas políticas, colocar candidatos afines e influir en decisiones de gobierno mediante funcionarios dispuestos a colaborar con la delincuencia organizada.

El señalamiento no es menor.

Más aún cuando el propio reporte reconoce colaboración de la Unidad de Inteligencia Financiera mexicana en la integración de información.

No menciona partidos.

No menciona candidatos.

No menciona campañas específicas.

Pero tampoco deja mucho espacio para la imaginación.

La advertencia es brutal: el dinero del crimen organizado estaría comprando poder político.

Y eso cambia completamente el tamaño del problema.

Porque ya no se trata únicamente de combatir a los cárteles.

También de revisar quiénes llegaron al poder gracias a ellos.

Quizá por eso las sanciones contra operadores financieros del CJNG representan mucho más que un congelamiento de cuentas.

Siguiendo la ruta del dinero suelen aparecer los nombres realmente importantes.

Y cuando el dinero habla…

La política suele guardar silencio.Debates políticos

La pregunta ya no es si vendrán más expedientes.

La verdadera incógnita es cuántos estarán preparando abogados…

Y cuántos intérpretes.

Porque si las investigaciones cruzan definitivamente la frontera, más de uno descubrirá que cantar en español ya no será suficiente.

Tendrá que hacerlo… en inglés.

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