* Hace treinta años Hugo Arce Norato me llevó a conocer la sierra de Guerrero, a vivir y convivir. En mi ingenuidad invité a bailar a una muy linda y joven mujer, al regreso a la mesa mi anfitrión me advirtió que allá eso no puede hacerse, porque soy fuereño, ajeno a sus usos y costumbres. Pero sí convivían con los verdes, se respetaban entre ellos. Hoy hace mucho dejó de ser verdad
Gregorio Ortega Molina
Padecemos el gobierno de la insidia. En el empeño por desinformarnos y obligarnos a cederles el beneficio de la duda, primero, y a fin de cuentas refrendarles la confianza electoral, han transformado el comportamiento de los mexicanos, y si antes con alegría muchos llegaron a afirmar donde come uno comen tres, hoy no se comparte ni el saludo.
La Revolución del siglo XX fue cruenta, abierta, traicionera. Todo para nada, actualmente -desde el punto de vista de libertades políticas, participación ciudadana y garantías jurídicas- hemos retrocedido, si no a los años de Díaz, sí a los de los caudillos, la Cristiada, la sombra del caudillo, el enriquecimiento ilícito e inexplicable, pero a fin de cuentas tolerado, pues como sostuvo Miguel de La Madrid a Carmen Aristegui: la corrupción lubrica los engranes del sistema.
¿Cuántos años se necesitaron para lograr la ciudadanización de IFE y cuánto duró la sensación de libertad? Es cierto, lo que hoy padecemos dista mucho de ser una confrontación armada entre hermanos, pero es peor, porque desde el gobierno se elige a los enemigos que urge satanizar, y con los instrumentos que proporciona Internet, la IA, el tiempo real, la comunicación instantánea, se favorece el rompimiento del tejido social. El ejemplo tangible, cotidiano, cruel e incluso cruento, se da en el sector salud, donde todos se enfrentan a todos, disfrazados de servidores sanitarios y sociales.
Ni qué decir del sector educativo, en abierto disenso entre SNTE y CNTE, o lo que quedó de lo que fue la relación entre sociedad y milicia, pues los mexicanos y las Fuerzas Armadas tuvieron, por años, identidad de miras, hoy disueltas en los intereses aeroportuarios, marítimos, aduanales y migratorios, porque entre los soldados desaparecieron, cubiertos por la realidad, los usos y costumbres que incluso se respetaron en la montaña. Hoy sólo son pretexto para delinquir.
Hace treinta años Hugo Arce Norato me llevó a conocer la sierra de Guerrero, a vivir y convivir. En mi ingenuidad saqué a bailar a una muy linda y joven mujer, al regreso a la mesa mi anfitrión me advirtió que allá eso no puede hacerse, porque soy fuereño, ajeno a sus usos y costumbres. Pero sí convivían con los verdes, se respetaban entre ellos. Hoy hace mucho dejó de ser verdad.
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Los errores cometidos por López y Sheinbaum nos tienen al borde de la bancarrota: los bonos mexicanos están a un paso de ser bonos chatarra.
El dispendio y mal gasto en obras inútiles; los subsidios a Pemex; la reforma judicial; el recorte de presupuesto a salud, educación, transporte, campo y cuestiones esenciales para la vida digna; el robo más grande de la historia mexicana: el huachicol fiscal; el involucramiento mutuo de política y crimen organizado; la licencia para robar a todos los niveles de gobierno, alcaldes de pequeñas demarcaciones comprando yates; inseguridad y falta de inversión en energía y electricidad; la impunidad de maleantes al cobijo del estado; la infinidad de muertos por violencia y por carencias sanitarias; el cinismo y la prepotencia de agentes gubernamentales; la irresponsabilidad del gobierno hacia las necesidades de la población; el agandalle de curules que no les corresponden; las mentiras salameras sobre soberanía; las malas relaciones diplomáticas con otros países y la amistad con países que violan derechos humanos, han llevado a México a la ruina. ¿Quién querría ser aliado comercial de un país tan fregado y deshecho?
@OrtegaGregorio