El periodista Ramón Alberto Garza sostuvo que México vivió el viernes una “abierta intentona de Golpe de Estado”, en medio de una confrontación entre dos grupos de la llamada Cuarta Transformación.
De acuerdo con su columna, uno de los bloques estaría encabezado por Andrés Manuel López Obrador y sus aliados, entre ellos Rubén Rocha Moya, Andrés Manuel “Andy” López Beltrán y Adán Augusto López. El otro correspondería al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y a funcionarios que respondieron públicamente ante decisiones atribuidas al mandatario sinaloense.
Garza plantea que la disputa dejó de ser una fractura interna para convertirse en un quiebre abierto dentro del movimiento. El episodio más visible, según su interpretación, fue el regreso de Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa tras concluir unilateralmente su licencia.
El columnista ubica como antecedente el viaje del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, a Buenos Aires, oficialmente para participar en un encuentro de la DEA convocado por su director, Terry Cole.
Según la columna, de manera extraoficial el viaje estuvo relacionado con gestiones para que el contralmirante Fernando Farías Laguna fuera trasladado a México y no a Estados Unidos. Garza afirma que Farías Laguna posee información relacionada con investigaciones sobre huachicol fiscal.
El periodista sostiene que existió un acuerdo para que Farías Laguna enfrentara su proceso en México con respeto al debido proceso, pero posteriormente fue enviado al penal del Altiplano, donde tuvo una audiencia de 18 horas a puerta cerrada.
La columna también vincula estos hechos con la ausencia de Claudia Sheinbaum en la conferencia matutina del viernes. En ese momento se informó que la presidenta estaba enferma de gripa y debía guardar reposo; la conferencia fue encabezada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
Horas después, Rubén Rocha Moya anunció el término de su licencia y su regreso al gobierno de Sinaloa. De acuerdo con Garza, la decisión se tomó sin una consulta previa con la Presidencia, la Secretaría de Gobernación, Morena o el Congreso local.
Posteriormente, hubo pronunciamientos para marcar distancia de la determinación. En su columna, Garza cita un comunicado atribuido a Morena en el que se señaló: “esta dirigencia no tuvo conocimiento previo de la decisión personal del gobernador. Por lo anterior, Morena de deslinda de esta decisión”.
El periodista también interpreta un mensaje publicado por Sheinbaum como un señalamiento dirigido a Rocha Moya. La presidenta expresó que “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”.
La mandataria agregó que “el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia”.
Asimismo, señaló que “México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El pueblo no está para alimentar ambiciones personales: esta para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza”.
Finalmente, Sheinbaum expresó que “por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.
A partir de estos hechos, Garza atribuye a López Obrador respaldo político para el retorno de Rocha Moya. También sostiene que desde sectores del lopezobradorismo se estaría promoviendo la salida de Omar García Harfuch y la posibilidad de adelantar la revocación de mandato de Sheinbaum.
El columnista concluye su planteamiento cuestionando si el conflicto tendrá consecuencias políticas y por qué López Obrador no ha salido públicamente a descalificar la actuación de Rubén Rocha Moya.