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Columna de opinión

Teodoro Rentería y Pablo Rubén Villalobos, 70 años en el periodismo

Alberto Carbot

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Dos vidas en las redacciones

La Academia Nacional de Historia y Geografía reunió a colegas, familiares y representantes de organizaciones periodísticas para reconocer a Teodoro Rentería Arróyave y Pablo Rubén Villalobos Hernández, quienes comenzaron a ejercer en 1956. Sus trayectorias recorren siete décadas de prensa, radio, televisión, docencia y trabajo gremial, con ámbitos distintos y también puntos de encuentro.

Alberto Carbot

 

El jueves 8 de octubre, poco después del mediodía, el Aula Magna General Manuel Torrea de la Academia Nacional de Historia y Geografía, en la calle de Londres 60, colonia Juárez de la Ciudad de México, reunió a periodistas de distintas generaciones. El motivo fue reconocer los 70 años de ejercicio profesional de Teodoro Rentería Arróyave y Pablo Rubén Villalobos Hernández, dos periodistas que comenzaron a trabajar en 1956 y cuyas trayectorias, desarrolladas en escenarios distintos, terminaron por encontrarse también en varias tareas gremiales.

La ceremonia fue convocada por la Academia Nacional de Historia y Geografía, la Federación Latinoamericana de Periodistas, la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos y el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo. En la convocatoria figuraron también Eleonora Elizabeth Rembis Rubio, presidenta de la Academia; Luis Javier Hernández Córdova, presidente de la FAPERMEX; Teodoro Raúl Rentería Villa, vicepresidente del CONALIPE, y Pablo Rubén Villalobos Adán, tesorero de la Asociación de Periodistas y Comunicadores de Morelos.

 

Setenta años permiten recorrer buena parte de las transformaciones que ha vivido el periodismo mexicano desde mediados del siglo XX, cuando la radio consolidaba sus espacios informativos, la televisión comenzaba a modificar las rutinas de las redacciones y la prensa escrita conservaba una influencia que hoy comparte con medios y plataformas que en aquellos años ni siquiera existían.

Rentería nació en la Ciudad de México el 30 de junio de 1937. Estudió periodismo en la Escuela Carlos Septién García y, siendo todavía estudiante, fundó en 1956 la revista Libertas. Ese mismo año comenzó una carrera que lo llevaría por la radio, las agencias informativas, la televisión, la administración pública, la docencia y las organizaciones de periodistas. Trabajó en XEDF y en INFORMEX, fue director fundador de los noticiarios de Telesistema Mexicano, pasó por Televisión Independiente de México y posteriormente creó la División Noticias del Núcleo Radio Mil.

En Radio Mil surgió una frase que terminó asociada a su nombre, “Entérese sin tener la vista fija”. Más adelante pasó por Grupo ACIR y ocupó distintas responsabilidades en la radiodifusión mexicana. En 1983 fue designado director general fundador del Instituto Mexicano de la Radio, responsabilidad que desempeñó hasta 1988.

A su trabajo en los medios y en las organizaciones periodísticas se suma una obra editorial integrada por 24 publicaciones, entre libros y otros trabajos. Entre sus títulos más recientes figuran Mi Vida Son Mis Amigos, una historia de los noticiarios en México y Mi Vida Son Nuestras Batallas, una historia de nuestras irrestrictas luchas por las libertades de prensa y expresión, dedicados a recoger distintos episodios de su trayectoria y de las luchas gremiales en defensa de las libertades de prensa y expresión.

 

La historia profesional de Pablo Rubén Villalobos Hernández estuvo ligada durante buena parte de su vida a Morelos. Periodista desde 1956, profesor desde 1958, locutor, poeta, conferencista, investigador e historiador, la semblanza preparada para el homenaje le atribuye la autoría de 82 libros. Fue precursor de los noticiarios radiofónicos en esa entidad desde 1962 y colaboró en periódicos y revistas estatales y nacionales, además de desempeñar tareas de dirección, producción, conducción, crónica y opinión en radio, prensa y televisión.

Villalobos fue también director de Prensa y Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Cuernavaca y participó durante años en proyectos culturales, cívicos y gremiales. Entre ellos figura la promoción del Monumento a la Libertad de Expresión en Morelos y la organización de las ceremonias anuales en las que se inscriben los nombres de periodistas fallecidos en el estado.

Durante su intervención, Villalobos recordó también al periodista Carlos Denegri, quien lo ayudó cuando buscaba abrirse camino en el magisterio. En un artículo publicado años antes contó que el entonces influyente columnista de Excélsior, a quien llamaba familiarmente “mi tío”, lo auxilió en momentos de dificultades económicas y le facilitó, mediante una tarjeta personal, el acceso a la Escuela Nacional de Maestros. Aquel apoyo formó parte de sus primeros años de formación profesional. Durante la ceremonia reconoció asimismo la presencia entre los invitados de una sobrina de Denegri.

La profesionalización del oficio

Hubo otro terreno en el que las trayectorias de Rentería y Villalobos terminaron por encontrarse, la profesionalización de periodistas con años o décadas de oficio, pero sin título universitario. La inquietud venía de tiempo atrás. Entre quienes participaron en los antecedentes y primeras gestiones estuvieron Leopoldo Mendívil, Arturo Bárcenas Bazán y Judith Álamo, en diferentes momentos de un proceso que buscaba reconocer académicamente los conocimientos adquiridos durante años de ejercicio profesional.

En 2011, Rodolfo Tuirán Gutiérrez, entonces subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública, recibió a representantes de los periodistas para abordar las posibilidades que ofrecía el Acuerdo 286. A partir de aquellas gestiones avanzó el procedimiento que permitió a profesionales con amplia experiencia acreditar conocimientos adquiridos durante su vida laboral.

 

Rentería retomó y encabezó aquella tarea, la impulsó ante las autoridades educativas y contribuyó a extender sus beneficios a periodistas de distintas organizaciones y regiones del país. Presidió el Sínodo de Titulación, mientras Villalobos participó como secretario integrante del Sínodo Nacional. Con la intervención de la FAPERMEX y la DGAIR de la Secretaría de Educación Pública, el procedimiento permitió que casi un millar de periodistas obtuvieran el reconocimiento profesional correspondiente entre 2012 y 2018.

En Rentería existe además otra vertiente gremial que se prolongó durante años, el registro de homicidios y desapariciones de periodistas y trabajadores de los medios. Desde 2002 emprendió un recuento documentado de esos casos, trabajo que se convirtió en el Informe Actualizado de la Situación del Periodismo en México. Monitoreo Permanente. La defensa de las libertades de prensa y expresión ocupó también buena parte de su actividad en organizaciones nacionales y latinoamericanas.

Villalobos desarrolló, por su parte, una extensa actividad gremial desde Morelos y participó en la FAPERMEX y en el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo. A lo largo de su carrera recibió reconocimientos por su trabajo periodístico, educativo y cultural, además de mantener durante décadas presencia en la radio, la prensa y la vida pública morelense.

Entre quienes participaron en la ceremonia estuvo Víctor Aureliano Mercado Salgado, senador por Morelos, quien entregó un diploma de reconocimiento a Teodoro Rentería Arróyave y otro a Pablo Rubén Villalobos Hernández por sus siete décadas de ejercicio profesional.

 

Las familias y los colegas

La ceremonia tuvo también una dimensión familiar. Silvia Villa Gómez, esposa de Teodoro Rentería, recordó cómo una llamada telefónica equivocada los puso en contacto. Contó que Teodoro le propuso matrimonio el día en que se conocieron y que se casaron aproximadamente un año después, en mayo de 1964. Su intervención recorrió también algunos episodios de la vida que han compartido desde entonces.

Teodoro y Silvia formaron una familia con tres hijos, Teodoro Raúl, Gustavo y Meritxell Rentería Villa. Los dos primeros siguieron también caminos relacionados con el periodismo y compartieron proyectos profesionales con su padre. Durante el homenaje intervinieron Teodoro Raúl y Gustavo, quienes se refirieron a distintos aspectos de la trayectoria familiar y profesional de Rentería.

La familia de Pablo Rubén Villalobos estuvo igualmente representada. Su hijo, Pablo Rubén Villalobos Adán, participó durante el acto. El programa de la ceremonia lo identifica como tesorero de la Asociación de Periodistas y Comunicadores de Morelos y entre quienes suscribieron la convocatoria al homenaje.

Hubo además un momento que rompió el esquema habitual de esta clase de ceremonias. Pablo Rubén Villalobos tomó el micrófono y entrevistó a algunos de los asistentes, entre ellos Silvia Villa Gómez, introduciendo durante unos minutos el ejercicio periodístico dentro del propio homenaje que reconocía sus siete décadas en el oficio.

En el salón se encontraban colegas de distintas generaciones. Entre ellos Mónica Ramírez, exdirectora de La Hora Nacional, periodista que actualmente reside en Querétaro, y Mauclia Aldana Filigrana, quien fue titular del área de noticias del Instituto Mexicano de la Radio. Otros asistentes habían compartido tareas profesionales o gremiales con los homenajeados y algunos pertenecían a las organizaciones convocantes.

Rentería desarrolló buena parte de su carrera en medios nacionales, la radiodifusión y las organizaciones gremiales. Villalobos mantuvo una relación especialmente estrecha con Morelos y combinó durante décadas el periodismo, la radio, la docencia, la literatura y la actividad cultural.

Ambos volvieron a coincidir en el proceso de titulación profesional de periodistas y, siete décadas después de haber comenzado en el oficio, fueron convocados al mismo salón para recibir un reconocimiento por sus 70 años de trabajo periodístico.

 

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