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Durazo contra Palacio

José Luis Parra

 

Sonora se convirtió en territorio delicado para la 4T rumbo al 2027.

Y no precisamente por la oposición.
El problema está en casa.

Alfonso Durazo mantiene su apuesta por Lorenia Valles mientras Javier Lamarque espera la definición nacional. Este último regresó el lunes a la alcaldía de Cajeme después de concluir su licencia de 90 días y dejó claro que la decisión del proceso interno todavía se encuentra pendiente.

Hasta ahí, la parte pública.
La otra se juega debajo de la mesa.

En círculos de la 4T circula la versión de que Lamarque tendría el respaldo político de Palacio Nacional, mientras Durazo intenta colocar a Lorenia.

Y el gobernador subió la apuesta.

Versiones políticas señalan que desde Sonora se habrían enviado mensajes hacia el entorno de Ernestina Godoy para sembrar dudas sobre la viabilidad de Lamarque utilizando como argumento algunos episodios de inseguridad registrados en Cajeme.

Delicado movimiento.
Porque en política los expedientes suelen viajar de ida y vuelta.
Y algunas veces hasta cruzan la frontera.
Durazo parece decidido a jugar fuerte su sucesión. Quizá demasiado.

En diversos sectores políticos sonorenses persiste la especulación sobre posibles movimientos de autoridades estadounidenses relacionados con personajes de la política mexicana. No existen elementos públicos suficientes para afirmar que exista una investigación contra el gobernador sonorense.

Pero las versiones existen.

Y en política una sospecha repetida muchas veces termina sentándose a la mesa aunque nadie la haya invitado.

Así que intentar colocar el reflector de la seguridad sobre Lamarque podría tener un pequeño inconveniente:

Que alguien decida cambiar la dirección de la lámpara.
Qué tanto es tantito.

La batalla por Sonora además tiene espectadores importantes en la Ciudad de México.

Porque si realmente Lamarque cuenta con simpatías en Palacio Nacional, la insistencia del gobernador por imponer su propia sucesión convertiría el proceso en algo más que una encuesta partidista.

Sería una medición de fuerzas.
Y allí aparece otro personaje: Omar García Harfuch.

El secretario de Seguridad es actualmente uno de los funcionarios centrales de la estrategia federal en la materia; incluso este fin de semana participó el Gobierno federal en un operativo relevante en Sonora para rescatar mineros secuestrados.

Sobre una supuesta animadversión personal entre Harfuch y Durazo existen versiones políticas, pero no elementos públicos suficientes para presentarla como un hecho.

Lo interesante será observar los movimientos.
Porque cuando los políticos dicen que no hay pleito generalmente todavía existe la posibilidad de reconciliación.
Cuando dejan de hablar del tema…
Cuidado.
Mientras Morena libra su guerra familiar, enfrente tampoco existe claridad.

Luis Donaldo Colosio Riojas comenzó a incrementar su presencia política relacionada con Sonora. El senador participó en agosto en actividades de Movimiento Ciudadano en Hermosillo, donde Dante Delgado reconoció públicamente su relevancia dentro del partido, aunque evitó adelantar una eventual candidatura.

Ahora aparecen nuevas señales.

En MC circula la idea de explorar seriamente la posibilidad Colosio.

No sería extraño.
El apellido tiene peso propio en Sonora.
Pero también carga historia.
Y demasiadas expectativas.
El problema para Movimiento Ciudadano sería otro.

Si PRI y PAN presentan candidato propio en 2027, Colosio tendría que competir no solamente contra Morena sino también por una parte importante del voto opositor.

Tres pistas.
Un mismo electorado.
Y posiblemente varios beneficiarios.

Ahí radica la sospecha que persigue desde hace años a Movimiento Ciudadano en algunos círculos opositores: que dividir el voto contrario a Morena termina favoreciendo electoralmente al partido gobernante.

Eso no significa que exista un acuerdo.
Significa simplemente que las matemáticas también hacen política.

Colosio mantiene buena relación con Dante Delgado y su eventual aventura sonorense tendría una enorme carga simbólica.

Pero tendría igualmente un riesgo.
Que termine atrapado en la misma discusión que acompaña desde hace tiempo al dirigente naranja:

¿Competidor o funcional?
Pregunta incómoda.
Pero válida.

Así que Sonora podría llegar al 2027 con una elección bastante peculiar.

Morena peleándose consigo misma.
Movimiento Ciudadano intentando demostrar que realmente quiere competir.
PRI y PAN tratando de sobrevivir juntos.

Y Alfonso Durazo jugando una partida donde pretende escoger sucesor sin perder relación con Palacio Nacional.

Muchas fichas.
Poco tablero.
Lo peligroso para el gobernador es que en política el poder sirve para poner candidatos.
Hasta que deja de servir.
Y ese momento normalmente lo decide quien viene después.
No quien se va.

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