Luis Farías Mackey
Uno de los grandes problemas político en México, si no es que el mayor, radica en que el análisis político se convirtió en espectáculo, generador de ingresos; en circo, generador de distracción y bilis; y en escenario, generador de locuras. El análisis político dejó de tener sentido alguno y propósito de comprensión.
Cuando se haga la historia de esta época figuras estelares tendrán que ser estos sofistas de las mesas de análisis y gladiadores de redes.
Un daño solo equiparable al de la Nueva Escuela Mexicana del obradorato, es el que los participantes en las mesas de chismes y estruendos políticos hacen en las nuevas generaciones.