* A tirones y a jalones se inició, al fin, la ruta a la consolidación de la República y la democracia con la ciudadanización del INE, traicionado por Ernesto Zedillo Ponce de León, quien ordenó que, violando la norma y la ley, diera la residencia en el Distrito Federal a AMLO, lo que lo convirtió en titular del gobierno de la Ciudad de México y, al fin, en propietario del Ejecutivo, para iniciar el retroceso, ahora a la dictadura imperfecta
Gregorio Ortega Molina
Los eruditos tienen la obligación de narrarnos y explicar las consecuencias de los sucesos históricos que debieron favorecer el nacimiento de una nación, de una patria, porque lo cierto es que México es un país incompleto.
Tan solo 27 años después de declararse una nación independiente, “México cedió más de la mitad de su superficie (lo que hoy es California, Arizona, Nevada, Utah, Nuevo México y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma) como resultado de una invasión militar y la ocupación de la Ciudad de México. Santa Anna no participó en la firma de este tratado de rendición, ya que había renunciado a la presidencia el año anterior”.
La versión que se divulga hace responsable a Antonio López de Santa Anna (el primero de ese apellido), pero la realidad indica que “el Tratado de Guadalupe Hidalgo fue firmado por México a través de tres comisionados plenipotenciarios nombrados para negociar la paz: Bernardo Couto, Miguel Atristáin y Luis Gonzaga Cuevas.
El complemento, en el que sí participó el señor López Santa Anna, es el Tratado de la Mesilla. Gerardo Díaz escribió, en 2019: “Un presidente Santa Anna desprestigiado y sin recursos aceptó casi inmediatamente la propuesta. A cambio de diez millones de pesos –siete inmediatos y otros tres condicionados al establecimiento ya formal de la frontera–, así como de un paso sin restricciones a los estadounidenses por el Istmo de Tehuantepec, el mandatario firmó el 30 de diciembre de 1853 la cesión de La Mesilla”.
Los episodios de traición a la patria subsecuentes, están más próximos a nuestro entendimiento: Benito Juárez y su tentación de eternizarse en el poder, lo que no logró gracias a la angina de pecho. Pero su deseo fue motivado por la invasión francesa, lo que favoreció, en el carácter del mexicano, la llegada del porfiriato, que nos condujo a la Revolución y a la Constitución del 17, conculcada en su principio básico, la NO REELECCION, por un general revolucionario, Álvaro Obregón, quien se encontró de frente con José de León Toral, lo que abrió la puerta al Maximato, al que sucedieron los caudillos del civilismo y la partidocracia, que nos condujo (Mario Vargas Llosa dixit) a la dictadura perfecta.
A tirones y a jalones se inició, al fin, la ruta a la consolidación de la República y la democracia, con la ciudadanización del INE, traicionado por Ernesto Zedillo Ponce de León, quien ordenó que, violando la norma y la ley, diera la residencia en el Distrito Federal a AMLO, lo que lo convirtió en titular del gobierno de la Ciudad de México y, al fin, en propietario del Ejecutivo, para iniciar el retroceso, ahora a la dictadura imperfecta.
@OrtegaGregorio