No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
La narrativa oficial de que en Morelos van a la baja los homicidios dolosos y delitos de alto impacto, solo en Palacio Nacional y en el gobierno de Morelos se la creen.
Los hechos superan en mucho la realidad que desde los tres niveles de gobierno se impulsa, con discursos y cifras disfrazadas.
La crisis de gobernabilidad e inseguridad que padecen todos los días, los habitantes de 18 de los 36 municipios de la entidad, que en décadas pasadas fue referente de seguridad, desarrollo económico y hasta bienestar social, se ha agravado en los últimos dos sexenios.
A la fecha, la gobernadora de Morena en Morelos, Margarita González Saravia, no ha podido contener la herencia de violencia que le heredó el ex gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, ahora diputado federal, a quien se le vínculo con el crimen organizado.
Y no es para menos. En Morelos operan al menos 11 organizaciones criminales, y de acuerdo con diversas investigaciones, el estado es paso obligado del trasiego de drogas y armas, cuyo destino final es la Ciudad de México.
Sin lugar a dudas, El Operativo Enjambre ha dado frutos, no reconocerlo sería mezquino de nuestra parte, sin embargo, hace falta llegar a las cabezas de quienes imponen los cobros de piso, las extorsiones, ordenan los asesinatos, y son encubiertos por gobiernos municipales de la zona oriente del estado.
El caso más reciente ocurrido en Temoac, donde fue asesinado el presidente municipal, Valentín Lavín Romero, es prueba de la injerencia y el control que mantiene la delincuencia en diversos municipios de Morelos.
Y ahí le va, aunque usted no lo crea. Temoac, es uno de los municipios aparentemente más tranquilos de Morelos, colinda con Puebla.
Por cierto, Temoac, es uno de los principales productores de dulces y derivados del amaranto, donde persiste la ley de la selva y la delincuencia aplica la del todo por el todo, y silencia a activistas ecologistas y a quienes denuncian el cobro de piso.
Para la mayoría de los morelenses, el gobierno de Margarita González Saravia, ha dejado a su suerte a quienes denuncian ilícitos y se oponen a obras que lejos de beneficiar, provocarán graves daños a sus comunidades.
Al gobierno de Morelos, denuncian familiares de los afectados, le ha faltado sensibilidad y empatía con la población.
Tan complicada es la situación en Morelos, que a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no le quedó de otra que reconocer que la entidad atraviesa por una crisis de seguridad y prometió reforzar la estrategia de combate al crimen organizado en la entidad. El Plazo que fijo fue de tres meses, al tiempo lo veremos.