Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
A propósito del Pacto Digital CDMX que presentó el lunes la jefa de Gobierno, Clara Brugada, sería muy importante que fueran más allá de la prohibición de los celulares en escuelas de educación básica, y aprovechar el proyecto para dar un enorme paso adelante: que se retiraran de las aulas las tablets y pantallas, para regresar en la totalidad a libros impresos, instrumentos análogos, escritura a mano, porque se ha comprobado ya científicamente en el mundo, el uso excesivo de dispositivos digitales afecta la concentración y por lo tanto la comprensión de la lectura.
Este gran paso colocaría a la CDMX, como en muchos otros temas lo ha sido, a la vanguardia en América y nos pondría al día con la tendencia de países de la OCDE y nórdicos, donde hace varios años ya pasaron de la etapa de la prohibición de celulares en las aulas, y han vuelto a los rudimentos del aprendizaje humano.
Ante el diagnóstico de que los niños de entre 6 y 13 años pasan en promedio 3 horas diarias usando un dispositivo digital, y los de 14 a 17 hasta 5 horas al día, hay un plan de ocho líneas de acción del Gobierno capitalino que iniciará el 17 de septiembre.
Los lineamientos de Brugada son colocar casilleros en las escuelas para resguardar los celulares durante toda la jornada; realizar pláticas en los planteles; la creación de la Ley de Derechos Digitales de las Infancias y Adolescencias; hacer campañas de prevención, y programas de bienestar digital.
Si se trata del Congreso, seguramente avanzará por consenso. Una de las contadas ocasiones en que diputados de la 4T y de la oposición han hecho apariciones juntos ha sido en este tema, cuando Morena hizo una propuesta e invitaron a la diputada del PAN Laura Álvarez, quien desde antes que ellos y que el Gobierno ha presentado e impulsado iniciativas, puntos de acuerdo, así como realizado foros de diagnóstico, discusión y acciones a emprender con expertos nacionales e internacionales.
Laura Álvarez se congratula de que los Gobiernos Federal y de la CDMX ya le hayan entrado al tema, pero considera que lo expuesto hasta este momento se queda corto. “Es positivo que por fin quieran hablar de este problema, pero necesitamos soluciones de fondo. Los niños están expuestos al bullying, la sextorsión, acoso, abuso y hasta a la trata de personas a través de internet. Tenemos que protegerlos de verdad”, opina.

Algunos ejemplos de modificaciones en Europa que podrían ser buen ejemplo para México: en Finlandia se restringieron las tablets en la primaria y se recuperó la escritura 100% a mano; en Suecia se hizo una reinversión millonaria para imprimir más libros de texto, bajo el lema “de la pantalla, a la libreta”. También en Noruega se prohibieron las tabletas en primaria.
En Dinamarca –país del cual México copió y mejoró su sistema de salud– se implementó un plan a mediano plazo, y para 2027 sacarán completamente los dispositivos de las aulas. Lo mismo ocurrió en Países Bajos. En Italia y Francia van un paso atrás, porque se han quedado en la prohibición de smartphones en la escuela, aunque sí han reforzado sustancialmente el uso de los cuadernos y la escritura a mano. En todos estos países también han prohibido el acceso de menores de edad a las redes sociales.
Sin duda, las restricciones en las escuelas ayudarán a niñas, niños y adolescentes a combatir el uso excesivo de los dispositivos electrónicos, lo que ya para muchos especialistas es una adicción. Pero el gran problema está afuera de las escuelas, en las familias, en las casas, donde la permisividad es mayor.
El punto de inflexión fue la pandemia. En esos días, millones de padres, madres, tutores tuvieron que laborar desde casa, lo mismo que los estudiantes, vía dispositivos digitales. Se hizo un hábito, que posterior a los horarios escolares se replicaba para las tareas, pero sobre todo el ocio. En algo tenían que entretenerse los pequeños ante el “quédate en casa”. Se enraizó la dependencia a los dispositivos electrónicos, lo que ha provocado, como dicen los científicos, incluso graves problemas de concentración.
Los lineamientos y las prohibiciones van a ayudar, sin duda, pero habría que buscar esquemas para la corrección de los propios padres, pues de lo contrario los hijos jamás mejorarán. Habrá que ver si las autoridades optan por una reforma conservadora, o van a una modificación de avanzada, progresista, como en los países mencionados. Lo veremos.