Columna de opinión
Se acabó el blindaje
José Luis Parra
Señales de desgaste
La luna de miel terminó. O cuando menos ya se acabó la serenata mañanera, el confeti de la continuidad y esa fantasía de que el poder no envejece.
La encuesta de Lorena Becerra, presentada en Latinus, trae números que no son para presumir en la sobremesa de Palacio Nacional: Claudia Sheinbaum cayó de 80 a 59 por ciento de aprobación en poco más de un año. Y su desaprobación subió de 15 a 39 por ciento.
Nada mal para quienes presumían blindaje eterno.
Morena también resiente el desgaste. Su opinión positiva bajó de 71 a 57 por ciento. Catorce puntos menos. No es una caída libre, pero sí un resbalón con grava.
Lo más delicado es otro dato: 68 por ciento considera que la presidenta está perdiendo el control del país. Apenas 28 por ciento cree que tiene las riendas.
Y ahí está el bisturí.
Porque una cosa es gobernar con popularidad heredada y otra muy distinta gobernar con autoridad propia.
La inseguridad, como siempre, aparece de invitada incómoda. El 63 por ciento considera que el gobierno fracasa en disminuir asaltos y robos. Pero no se preocupen, seguramente algún funcionario dirá que son percepciones, campañas negras o nostalgia neoliberal por los atracos de antes.
El empate más peligroso está en la pregunta de fondo: 47 por ciento cree que Morena debe dejar de gobernar y otro 47 por ciento quiere que siga.
Mitad y mitad.
El país partido como siempre, pero ahora con menos incienso.
Y en medio de ese desgaste aparece Alfonso Durazo como vocero improvisado de los gobernadores morenistas para defender la presunción de inocencia de Rubén Rocha.
Qué cosas.
La reunión era de salud, IMSS-Bienestar y avances extraordinarios. Pero al salir, la enfermedad política era otra: Sinaloa, Rocha, Estados Unidos y el fantasma del narco rondando otra vez la puerta del régimen.
Durazo dijo que no sabía más allá de lo publicado en medios, pero luego desplegó la línea completa: Estado de Derecho, pruebas, presunción de inocencia y el clásico “por el bien de todos”.
Muy bien.
La presunción de inocencia debe respetarse siempre.
El problema es cuando esa defensa parece más rápida, firme y coordinada para los compañeros del movimiento que para los ciudadanos que todos los días viven sin seguridad, sin justicia y sin explicaciones.Política
Porque una cosa es pedir pruebas.
Y otra muy distinta es pedir paciencia eterna.
Rubén Rocha pidió licencia y desapareció del escenario público. La gobernadora interina de Sinaloa llegó callada. Los gobernadores salieron ordenados. Durazo habló. Palacio alineó el discurso.
Todo muy institucional.
O muy ensayado.
Mientras tanto, la encuesta dice que la gente siente que la presidenta pierde el control del país.
Quizá por eso el dato duele más que cualquier crítica opositora. Porque no viene de un adversario en tribuna. Viene del ánimo social.
El poder todavía gobierna.
Pero ya no camina sobre alfombra roja.
Ahora pisa vidrio.
Y apenas va empezando.
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