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Columna de opinión

Estrechos lejanos y precios cercanos. Cómo el conflicto en Medio Oriente afecta tu bolsillo

Fernando Pescador

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Fernando Pescador Guzmán
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POR FERNANDO PESCADOR GUZMÁN.

 

Si usted va al supermercado a comprar su mandado, es muy posible que haya notado que todos los artículos han subido de precio. Verduras, frutas, carnes, cereales, todo cuesta más e incluso los empaques han disminuido su gramaje para mantener un precio accesible. Esta realidad va más allá de las decisiones del gobierno mexicano, el creciente conflicto en Medio Oriente, específicamente en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo, están teniendo reverberaciones globales que llegan a tu bolsillo.

Me explico. México importa alrededor del 40% del diésel que consume. Usted podrá decir y qué tiene que ver con los precios de los alimentos y otros rubros. Pues que toda mercancía se mueve básicamente con diésel. Cierto que los autos privados son de gasolina y un creciente número de eléctricos.

Sin embargo, el diésel mueve la pipa que surte la gasolinera, el tráiler que surte las grandes cadenas de abarrotes, los dollys que mueven los autos eléctricos del puerto de entrada a la concesionaria, los buques que trajeron mercancías de otras partes del mundo, locomotoras que mueven los bienes de un rincón del país al otro y hacia Norteamérica, los fertilizantes que usan los productores nacionales y extranjeros para que tengamos fruta fresca todo el año. Las cadenas de logística dependen en gran medida de este combustible, mucho más eficiente que la gasolina, y todavía hay que incluir la generación de electricidad de la CFE, cuyas turbinas aún dependen del diésel.

El diésel siempre ha sido más caro porque requiere procesos de refinación más costos que la gasolina. En 2024 el litro costaba 24.10 pesos, hoy ese litro cuesta 27.73 pesos. Esa diferencia es la que estamos pagando en la terminal de tarjeta del súper, incluso al marchante del mercado sobre ruedas. Los gastos de logística afectan a todos los distribuidores de bienes, sin importar su tamaño.

El origen del problema se encuentra en lugares que la mayoría de nosotros no podríamos señalar con facilidad en el mapa, en el Golfo Pérsico las islas de Karg, Larak Kuhi, en el Mar Rojo el estrecho de Bab al-Mandab, se han convertido en puntos de fricción geopolítica. Irán, Arabia Saudí, los estados del Golfo, Israel, Estados Unidos, Rusia, China todos tienen intereses contrapuestos y en abierta competencia.

Ese conflicto que, como seguramente habrá escuchado, tiene tiempo que rebasó los canales diplomáticos con el ataque con misiles a buques cisterna. El riesgo de cruzar estas rutas marítimas ha tenido como resultado un incremento de entre 300% y 1,000% en las primas de seguros marítimos. Un costo que acaba pagando el consumidor en la forma de bienes más caros. Además de que ha obligado a los operadores marítimos a tomar rutas mucho más largas para llegar a los mercados de Europa y América del Norte. Por no hablar de la disrupción que la disminución, del orden del 20%, de petróleo y gas está causando en China, Corea del Sur, Japón y otros países productores.

México no es la excepción ya que se importan cantidades importantes de combustibles, petroquímicos y fertilizantes que cruzan estas rutas marítimas bajo asedio.

¿Qué factores geopolíticos están en juego detrás de la violencia que azota la región de Medio Oriente y África Oriental? Por un lado, el conflicto interreligioso entre musulmanes suníes y chiítas que enfrenta a Arabia Suadí e Irán. Bajo ese manto también juegan intereses económicos y financieros de alcance global. Los Saudíes apuntalan el petrodólar y con ello la viabilidad económica de EUA. Por su lado, los Iraníes se han alineado con China y Rusia tratando de abandonar el dólar como divisa global. Casi nada.

También están en juego las identidades de los pueblos de Yemen, que se alinean también entre suníes y chiítas, obteniendo misiles y armamentos suficientes para mantener viva una guerra civil perpetua.

Al otro lado del Mar Rojo igualmente hay tensiones en Sudán y Eritrea, países costeros en donde los proyectos de bases militares chinas (Doraleh en Yibuti) y rusas (Puerto Sudán) tendrán efectos permanentes sobre la ruta del canal de Suez. Toda vez que cada uno tendrá personal militar del orden de cientos o miles con armamento moderno.

Además, Rusia tiene operando en varios países del norte de África a un encuadramiento paramilitar conocido como Africa Corps. Tras la reorganización estructural del aparato militar privado, el Kremlin ha absorbido al Africa Corps y lo ha ubicado bajo la autoridad de la Dirección Principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa (GRU). Así, lo que empezó como un emprendimiento mercenario ya es ahora una herramienta militar con objetivos geopolíticos claros en la región.

La formulación estratégica, no declarada, pero deducida es el cierre de las principales vías marítimas que conectan Asia Oriental con Europa y América del Norte. Es la única manera otorgarle viabilidad económica a la Ruta Marítima del Norte (Ártico). Ante el acelerado deshielo de verano a lo largo de la costa norte de Rusia, la salida de las potencias exportadoras Asiáticas podrían dirigirse al norte a través de una ruta 40% más corta que las actuales. Y que cree, en invierno cuando esa ruta quede cerrada, la iniciativa de la Franja y de la Ruta de China se torna económicamente viable. Como vemos queda confirmada aquella cita de “no conozco un ruso sin un plan” y a la vez explica la prisa de Estados Unidos por afianzarse en Groenlandia.

Estamos viviendo cambios geopolíticos de gran calado y por ello hay un estira y afloja entre grandes y medianas potencias. Y téngalo por seguro que la lucha es a muerte. Mientras, países como México se ven obligados a mirar como los precios de todas las mercancías siguen su espiral alcista sin que el gobierno pueda o quiera hacer mucho. Esto es lo que los filósofos chinos de la antigüedad describían como “tiempos interesantes”.

SAGRADAS ESCRITURAS: Job 41:8-9

Pon tu mano sobre él (Leviatán): recordarás luego la lucha y no volverás a hacerlo. En cuanto a él, toda esperanza queda burlada, porque aún a su sola vista la gente se desmaya.

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