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¿Volverá el penacho?

En México el robo y saqueo de bienes artísticos, históricos y culturales no deja de ser un dolor de cabeza, particularmente con piezas de arte precortesiano y sacro. Por fortuna, recientemente se han dado casos de restitución de bienes culturales recuperados en el extranjero con la cooperación de autoridades norteamericanas e italianas. Es aquí donde surge la eterna reflexión alrededor del reclamo mexicano por antonomasia: la devolución del Penacho de Moctezuma.

El imponente tocado, pieza maestra de arte plumario, se estima que llegó a Europa entre los obsequios que Hernán Cortés envió al emperador Carlos I. De ahí no se sabe cómo terminó en Viena, con el paso del tiempo se deterioró, fue restaurado entre 1878 y 1880 y a partir de entonces es exhibido en el Weltmuseum de la capital austriaca. Las relaciones austromexicanas son añejas y a pesar del Penacho de Moctezuma, fraternas. Los lazos en común se remontan a Carlos I de España que como Carlos V, fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Ya en el México independiente, Austria y México establecieron relaciones diplomáticas en 1842, pero el bache llegó en 1864 cuando Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador Francisco José y azuzado por Napoleón III, se coronó emperador de México. A pesar de que algunos sectores han intentado romantizar a Maximiliano y al boato alrededor de monogramas y vajillas imperiales, sus actos no fueron menores, invadió un país soberano y lo cubrió de sangre en una cruenta contienda. Francisco José no sentía gran simpatía por Maximiliano y la única ayuda que proporcionó a las ambiciones imperiales de su joven hermano, fue un cuerpo de voluntarios austrohungaros de 6,000 hombres. Nadie nunca imaginó que entre ellos estaría la semilla de la reconciliación entre Austria y México.

Porfirio Díaz fue un soldado de honor y siempre supo reconocer las virtudes entre propios y extraños. Así ocurrió con el conde Carl Khevenhuller, oficial de la caballería imperial mexicana. El noble vienés fue muy apreciado por Maximiliano llegando a mandar un escuadrón de húsares húngaros que destacó en combate . Khevenhuller de quien ya se ha dado cuenta en este espacio, vivió una vida de novela en México entre duras batallas y lances amorosos con Leonor Torres de Adalid, aristócrata mexicana. Afortunadamente su historia en México se preservó cuando la afamada historiadora austríaca Brigitte Hamann rescató el diario de Khevenhuller y lo publicó en 1983. Al triunfo de la República en 1867, Porfirio Díaz le dio un salvoconducto a Khevenhuller para volver a Viena y se convirtieron en buenos amigos hasta la muerte del segundo en 1905. La amistad de ambos soldados fue el canal perfecto para restablecer las relaciones diplomáticas entre sus naciones y construir la capilla a Maximiliano en el Cerro de las Campanas.

En 1938, Hitler invadió y anexó Austria a la Alemania nazi. México a través de Isidro Fabela, su embajador ante la Liga de Naciones, fue la única nación que protestó por el “Anschluss”, a partir de entonces Austria siempre ha reconocido el valiente gesto, en agradecimiento existe la “Mexikoplatz” en Viena. Durante el conflicto europeo, alrededor de 1,500 austriacos se refugiaron en México.

En 2028, Austria tendrá elecciones presidenciales, hay cerca de 12 aspirantes entre los cuales se encuentra el independiente Gunther Fehlinger-Jahn. El economista y activista se caracteriza por un perfil polémico y llama la atención por propuestas radicales. Entre ellas destaca una postura inflexible en contra de China, India, Polonia y Rusia. También pugna por la incorporación de Austria, Bosnia, Israel, Kosovo y Ucrania a la OTAN. En el caso de su país, sostiene que Austria debe armarse con aviones de combate F35.

Pero lo más rocambolesco de su campaña, no estriba en intentar incendiar la pradera europea, sino en haber metido de llenó a México en sus propuestas de campaña. Particularmente sostiene que de ganar la presidencia, viajará a la Ciudad de México. Su viaje tendrá dos motivos, el primero de ellos, invitar a México a incorporarse a la Unión Europea de 50 naciones (EU50), su argumento estriba en que Austria y México deben marchar de una amistad histórica a un futuro en común. El segundo motivo, apela precisamente a la mencionada fraternidad y sostiene que para corresponder al gesto mexicano de 1938, repatriará con las medidas de seguridad y técnicas correspondientes el Penacho de Moctezuma a México.

Los expertos afirman que las posibilidades de triunfó de Fehlinger-Jahn son nulas, que su presencia obedece más a un fenómeno de redes sociales. Sin embargo, lo que es innegable es que el explosivo influencer austriaco ha avivado el permanente reclamo mexicano para que el Penacho de Moctezuma vuelva al Valle de México. Ojalá más pronto que tarde, así sea.

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